UN NUEVO DIA
No recuerdo quien dijo esto ni en donde lo leí, pero sí deseaba compartir este pensamiento.
Siempre que expresamos que algo representa la cereza en el pastel, lo hacemos con la intención de que algo ya está debidamente terminado, debidamente completado es como una confirmación de que nada más falta.
Este pensamiento vino cuando meditaba en acontecimientos cuando el pueblo de Israel o personajes que aparecen en las Sagradas Escrituras, llegan a ese momento en donde no hay más camino, ese momento donde el paso por el puente llega a su final quedando a un paso del precipicio, cuando en ese preciso momento el corazón grita «aquí solo Tú Señor».
Y me doy cuenta de cómo ese momento es la cereza del pastel, cuando Israel atravesó el mar, fueron felices porque finalmente habían sido liberados de la persecución egipcia, pero faltaba ese último pedacito para ser liberados en su totalidad, faltaba que cuando menos lo esperaban Egipto con su ejército también comenzó a cruzar el mar. Pero esa acción es lo Dios tenía en sus planes desde la eternidad para llevar a Israel a su completa liberación…….era la cerecita del pastel en ese momento.
Así como esta situación hay muchas en los que vemos que no hay salida, Dios siempre abre camino justo en el momento cuando ya no hay nada que esperar.
Ayúdame Señor a no renunciar, a no huir y esperar por la cerecita que siempre pones en esos momento donde no hay nada más.
Cuando doy cabida a los pensamientos tortuosos, sabiendo que me alejan de Dios, veo como en tan solo un instante, en el que no tienen oportunidad de asentarse esos pensamientos y que solamente se asoman por una pequeñísima rendija, tienen el poder de hacerme sentir que no estoy haciendo bien las cosas, que debí hacerlas de diferente manera pese que le he pedido al Espíritu Santo que me guíe, cuando me hacen sentir que no soy suficiente o que la espera en mi Señor, no vale la pena……en fin pensamientos tortuoso vienen en todo tipo de tamaño, sabores, colores, intensidades y más.
Pues he decidido enfocarme en cómo mi amado Señor Jesús, decidió morir en una cruz. Un instrumento en primer lugar ideado por romanos y convertido en símbolo de lo más bajo y sucio que existe en la tierra.
Y con ese acto de amor, ese sacrificio atravesó las barreras del tiempo y del espacio, fueron salvos los que habían existido, los que estaban en ese momento, los que estamos ahora y los que están por estar. Y ese continuar con el Plan Divino, vino a dignificar aquel instrumento transformando su estatus de maldito a bendito. Mi Señor Jesús siguió adelante se enfocó en el triunfo de la resurrección, en nuestra salvación, no huyó….no se apartó….siguió adelante.
Dios nos muestra una vez más como todo en sus manos es transformado