En el libro 2 Crónicas 14, 7-8, el rey Asá dijo a Judá: «Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra, porque hemos buscado a Yahvé, nuestro Dios, le hemos buscado y Él nos ha dado paz por todas partes».
En esos momentos de paz, de prosperidad, nuestra confianza y nuestra relación con el Señor, debe seguir enriqueciéndose, debemos de seguir preparándonos en la oración en la lectura de su Palabra, en la meditación para seguir almacenando en nuestro corazón las armas espirituales que Él tiene para cada uno de nosotros, de manera muy personal, con nuestros nombres en ellas; y así sin pensarlo, estarán disponibles en el momento exacto.
«Cuando fallamos, Dios sigue siendo nuestra ayuda constante en momentos difíciles. No dejemos que el miedo s diga que hacer, confiemos en Dios quien siempre cumple sus promesas».
El día de ayer me conecté de manera ilegal al servicio de agua, y lo más sorprendente, inentendible, es que el día hoy pasó un trabajador del ANDA para verificar el contador del agua.
Se dió cuenta de lo que había hecho, tomó fotografías y va a presentar un reporte.
De verdad hoy SÓLO DIOS.
El jueves tengo cita con la fiscal a la que se le asignó el caso en el que solicito reconexión y con este actuar mío, no sé lo que va a suceder, pero mi Dios, que ayuda tanto al poderoso como al desvalido está por mí. Sé que las pruebas no son más de lo que podemos llevar, y una lucecita muy poderosa dentro de mí me ayuda a seguir de pie con una expectación de buena noticia.
Hay tanto que se presentó el día de ayer y creo que voy a tratar de ir narrando los acontecimientos y cómo el Espíritu Santo fue presentándome versículos de la Palabra de mi Señor. Versículos que en un momento de mi vida quedaron almacenados en mi mente y en mi corazón sin ningún motivo especial….hoy vuelven a renacer y en esta situación por la que estoy atravesando me dan la oportunidad de vivirlos en carne propia, me dan la oportunidad de contemplar el mar en sus profundidades, no solamente desde la orilla.
El día de ayer, por solicitud de una de mis hermanas, quien es la propietaria de la casa, procedieron a la suspensión del servicio de agua, sin ningún aviso, exactamente como el ladrón que llega a robar de repente. No hubo ninguna notificación, sino sólo se procedió.
Tardé alrededor de dos horas en asimilar lo que había pasado, el tiempo se me fue en tratar de confortar a mi familia, al prometido de mi hija que ha venido desde Canadá y a disparar una cantidad de súplicas y conversaciones entrecortadas con mi Señor.
Venían muchos versículos a mi mente, versículos que últimamente se habían estado repitiendo, y comencé a comprender esa grandeza de mi Señor y a llenarme de su OMNIPRESENCIA, OMNISCIENCIA y OMINIPOTENCIA.
Cada vez que agradezco cómo mi Señor se ha hecho cargo de todas mis tormentas, viene a mi el hecho de que debo mantener mi vista en el Rostro de mi Señor, en el Rostro del Eterno YOSOY, este YOSOY que se presentó en medio de la tormenta antes de subir a la barca y que les dijo: «no tengan miedo, tengan ánimo SOY YO» (Mt. 14, 27 NTV) ese YOSOY que hace miles de años dejó tantas promesas que llevan mi nombre y que gracias a esta difícil situación, no habría tenido la oportunidad de vivirlas, sólo las conociera, pero ahora, las vivo, las respiro, las mastico……
La primera que se hizo presente es la promesa que me entregó a través del profeta Hazahiel cuando le dijo al rey Josafat, al pueblo de Israel y de Judá y a mí :»no teman ni se acobarden, porque esta guerra no es de ustedes, sino del Señor. ¡NO TENDRAN QUE PELEAR!, vayan y háganles frente y vean como Dios los salva. No teman ni se acobarden, Dios está con ustedes». Esta promesa se toma de la mano con la otra que dice: «ningún arma forjada contra ustedes prosperará, quien los acuse ante el juez, caerá». Sí que han sido parte de los pilares que me han sostenido y que siguen sosteniéndome, porque estoy en la batalla del desalojo de esta vivienda.
Ayer lloré, me angustié, me afligí, me preocupé, desconfié, me llené de temor y en ese momento todos esos ejércitos se lanzaron sobre mí. Perdí el ánimo, mi fe se tambaleó con una fuerza devastadora y no entendí lo que el Señor mi amado Padre había permitido.
Hoy sigo sin entender, todavía no tengo el servicio de agua reestablecido pero mi Señor no me ha dejado sin agua, y gracias a la guía del Espíritu Santo, aprovecho la precaria situación para darme cuenta que la provisión de agua ha sido suficiente, porque voy a tener la oportunidad cuando abra un chorro, sentir un enorme agradecimiento y he experimentado este gozo de no haber tenido a ver que tengo mucho más de lo que podría haber deseado o imaginado. Es como ese gozo cuando la enfermedad ha pasado, si no experimentamos el malestar no experimentaremos la dicha de sentirnos bien. Y otra promesa viene a mi mente cuando el Señor nos dice: «no hay que decir ¿qué es esto? ¡esto es bueno, ésto es malo!, porque todo en su momento tiene su razón de ser.
Hoy vengo de presentar un documento ante la FISCALÍA, para ver si consigo el que «esa arma forjada contra mí», no prospere. Lo que sí sé es que a pesar de que todo siga igual,esa «paz que sobrepasa todo entendimiento, guarda mi corazón y mi mente en Cristo Jesús».
Sé que mi Dios de quien es toda mente y corazón humanos, es el único que puede hacer que mi hermana y su esposo cambien de parecer, y que si no lo ha hecho es porque ese es el camino, la manera y el tiempo que Él tiene para soltar otra hermosa e inimaginable bendición.
En un versículo del libro de Sirácides 39, 21, el Señor nos insta a no calificar los acontecimientos como buenos o malos, no debemos preguntarnos el porqué de una cosa o el porqué de otra, porque El mismo nos dice que todo ha sido creado con un fin.
Pienso cuando Jesús era constantemente acechado y bombardeado con tantas preguntas principalmente de los principales líderes religiosos. Y Él siempre tuvo una respuesta, pienso que tanta preguntadera llevó el fin de contestar tantas posibles dudas que pudieran presentarse en aquel tiempo así como hoy. Nos dio la oportunidad para ir aclarando dudas sobre como el legalismo era transformado hacia su Gracia.
Cuando me imagino el momento en que la Santísima Virgen María y San José, su amado esposo, fueron al Templo para cumplir con lo establecido por la ley y de esa forma presentar al Niño y recibir su purificación la Virgen. En lo que en algunas ocasiones enfoco mi atención es en tratar de imaginar la alegría, más bien el gozo, que Simeón y Ana experimentaron.
Dos personas ya en estado avanzado en su edad, no se cansaron de esperar y acompañaron su espera de que creían en la promesa del Señor, de que llegarían a conocer al Salvador.
Dios siempre responde y lo hace a su manera y en su tiempo, atiende nuestras peticiones y nos permite que en ese tiempo de espera o de silencio, son pequeños desafíos a nuestra fé para seguir su camino de bendición.
Sólo tenemos que ajustarnos a su plan, a su voluntad y alejarnos de lo que es un no.
«No perdonarse a uno mismo, viviendo en la culpa, es actuar y pensar como si nuestros estándares del perdón son mayores que los de Dios quien ya nos perdonó». DR. DAVID JEREMIAH
«Para mantenernos en sintonía con el Señor, debemos cumplir sus instrucciones según sus planes, en el Reino de Dios, esperar implica buscar su dirección mientras permanecemos en nuestras circunstancias actuales.
Esto combina una actitud de expectativa al preguntarnos: Señor ¿qué quieres que haga? con una actitud de disposición al afirmar: Señor, estoy dispuesto/ta ha hacer lo que me indiques».
Cuando pasamos por situaciones en donde ya no hay salida, aunque parezca una locura, tenemos la oportunidad de saber que el siguiente paso, es ver al Señor abriendo un camino donde no lo hay; y a través de su Palabra, vemos cómo actuó en diversos momentos mostrando su OMNIPOTENCIA, su OMNISCIENCIA, su OMNIPRESENCIA.
Para mencionar un ejemplo, para mí, el saber y recordar cómo abrió el mar para que Israel pudiera atravesarlo y luego al cerrarlo, fueron liberados de esos egipcios a quienes nunca más volvieron a ver, es una fuerza que me acompaña para seguir adelante, porque sabiendo que Dios, es el mismo ayer, hoy y siempre, también tiene caminos abiertos para mi en donde no los hay. Es esperar en ese mismo eterno YO SOY que está actuando en el futuro del pasado de mi presente.
En el hermoso milagro de la multiplicación de los panes y los peces, con la guía de Jesús, Felipe se enfrentó a su no saber qué hacer. El mismo Señor Jesús le dio la oportunidad de rendirse ante Él para mostrarle que Él sí sabía lo que haría, es más, era algo que ya había realizado desde la eternidad y que tenía preparado el momento exacto para enseñarle a Felipe que Él ya tiene una provisión para cada necesidad, aun antes de que la necesidad exista y nos ayuda a reconocer que dependemos de Él.
Todos en muchos momentos somos ése Felipe, que solo necesitamos rendirnos ante Él, entregar nuestros personales «no sé qu´hacer», esperar y confiar.