AVES DE RAPIÑA

Cuántas veces he perdido la oportunidad de llenarme de tu presencia y de tu forma de responderme, por no mantenerme firme cuando claramente me dices cada día que no tema, que permanezca firme y que veré tu Gloria, que veré cómo me rescatas cada día.

Medito cuando en tu pacto con Abraham, él preparó una ofrenda con animales y esperó por Tí, en lo que Tú aparecías Señor, Abraham tuvo que espantar las aves de rapiña que se lanzaban sobre la ofrenda y cuando el sueño lo venció experimentó un profundo temor.

Las aves de rapiña siempre nos rondarán, el temor aprovechará cuando la guardia está abajo para atacarnos, ayúdame Señor a espantar esas aves y a sopesar cualquier tenemos sabiendo que Tú siempre llegas Señor

CANTANDO VICTORIA

Dios tiene controladas todas nuestras batallas, ha ganado todas nuestras victorias. Ha ganado batallas que ni siquiera estamos conscientes de ellas. Dios conoce nuestros enemigos.

Cuando en ocasiones siento su presencia en mis guerras, en mi incertidumbre, temores, ansiedades, dudas……estoy aprendiendo a no abandonar le espera. Recuerdo cuando el profeta Elías le suplicó para que volviera a llover, mandó siete veces a su sirviente a ver si lograba ver algún indicio de lluvia; y fue en el séptimo viaje que regresó con el anuncio de una pequeña nubecita del tamaño de la mano. Elías supo que la lluvia estaba por caer.

Pienso que en muchas ocasiones he tenido la oportunidad de ver esa nubecita pero como no se presenta la respuesta como yo la espero, me he movido del lugar, he dejado de creer y tristemente me pierdo de ver la grandeza de la presencia de Dios y de la maravillosa manera que tiene de realizar las cosas.

Amado Señor ayúdame a permanecer firme, a permanecer, como dice tu palabra, de pie, junto a Tí, sobre la roca. No quiero seguir perdiendo las oportunidades de ver cómo respondes a mis necesidades, a mis anhelos.

¡GRACIAS SEÑOR!

RECIBIENDO TUS PROMESAS

Al leer la Biblia desde mi juventud, hubo partes de versículos que gracias al Espíritu Santo, se grabaron en mi corazón, también hubo episodios que de manera muy especial se mantuvieron en mi recuerdo.

Hoy comprendo que todas esas lecturas son promesas que han llevado mi nombre desde la eternidad.

Hoy atravieso una situación bastante difícil y he comprendido que para que estas promesas no solo se queden como algo que puedo contemplar y admirar, tengo que pasar por este momento para recibirlas, para vivirlas en mi propio ser.

He recordado mucho el episodio en el que el rey Josafat es amenazado con un ataque de una muchedumbre comprendida por tres diferentes ejércitos y mucho más numerosos que su ejército y he aquí que me he reflejado en esta situación:
1. En esa amenaza de ataque en su propia tierra….yo he recibido una demanda de desalojo.
2. El rey tuvo miedo y se recurrió a Dios…..mi temor alcanzó el grado de terror y recurrí a mi Señor.
3. Cuando el profeta Jahaziel le dijo que no tenía porqué temer porque la guerra no era de él sino de Dios, que no tendría que pelear, que les hiciera frente y vería como Dios los salva.
Yo abrazo cada día esta promesa, que me llena de fuerza en la espera, porque me imagino entre esas personas que estuvieron presentes cuando el profeta dijo lo que Dios le había comunicado.

Y como hicieron todos ellos al escuchar la promesa del Señor, se inclinaron y lo albaron, porque lo conocían, creyeron en ese Dios, Creador del universo, ese Dios que tiene el control de absolutamente todo, ese Dios que trabaja todo en conjunto para nuestro bien, ese Dios que ha cambiado mi luto en alegría……no terminaría nunca de enumerar todos sus atributos. Sólo sé que ese Dios que comunicó al rey Josafat que estaba con él y que no tenía porqué temer, es el mismo Dios que cada día me recuerda de manera muy personal que no tengo porqué temer, es ese Dios que me dice «estad quietos y sabed que yo soy Dios»

Y al meditar en sus promesas me ayuda a mantenerme firme en el transcurso de la situación ante esos pequeños pelos que aparecen en la sopa, ante esas pequeñas piedrecitas que se atraviesan en el camino, no pensando que porque aparecen es porque no voy a recibir el cumplimiento de su promesa, sino más bien que esos detallitos son para seguir aprendiendo a depender de Él, a tener la oportunidad de ver sus maravillas, que son un preámbulo a su forma de actuar.

GRACIAS AMADO SEÑOR

CORTANDO ATADURAS

Siempre meditando en el capítulo 28 del libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando después de la tormenta los tripulantes del barco están planeando abandonar el barco antes de que termine de destrozarse, el capitán recordando lo que Pablo le dijo de que para que se salvaran, todos los tripulantes debían permanecer en el barco.

Qué hizo el capitán? cortó las amarras de los barcos salvavidas para que no escaparan.

Señor, dame la fortaleza y el discernimiento para que con eficacia corte toda atadura que me aleje de Ti, Tú eres mi salvavidas.