PREPARADOS PARA LA BATALLA

Cuando el rey Ezequías estaba enfrentando la invasión del rey Senaquerib, se armó de valor, se llenó de ánimo, reconstruyó la muralla, construyó torres sobre ella, construyó una muralla exterior, fortificó un terraplén en la ciudad de David y fabricó una buena cantidad de lanzas y escudos. (2Crónicas 32)
Luego de colocar estratégicamente a su ejército para defender les dio ánimo diciendo: «¡Sean fuertes y valientes! No tengan mido ni se desanimen ante el rey de Asiria y todo el numeroso ejército que lo acompaña, porque nosotros tenemos más que él. El cuenta con la fuerza de los hombres, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos a luchar nuestras batallas» El pueblo se animó.

El rey actuó confiando en su Dios, en ese Dios que también es nuestro, ante la amenaza se fortaleció, no sé si en esos momentos sentía temor, incertidumbre pero hizo lo que tenía que hacer y se preparó. Fortaleció al pueblo recordándoles de Dios estaba con ellos.

Señor dame el conocimiento y la fuerza de reforzar mi muralla, a fabricar mis armas espirituales basadas en tu Palabra y saber que estás con mido no importando lo que viene contra mí.

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