ESPERANDO

A través de mi caminar con el Señor, me pongo a recordar todos esos momentos en los que le pedí algo, sé que me aferré con todo mi corazón que pronto recibiría un SÍ a mi petición.

Hoy cuando recuerdo parte de mi pasado, y lo hago no para patinar en sentimientos de culpa, o para darle paso a los indeseables «y si…» o «y si hubiera….» y todos esos adornos que incrementan nuestros pensamientos tortuosos, no lo hago con ese propósito, sino que lo hago para recordar que nunca he estado sola, y ahora años después con esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, puedo ver detalles que en la ofuscación de la súplica no puede ver. Y es en ese momento que mi pasado se vuelve un pilar muy fuerte en mi presente que me permite seguir adherida a mi Señor, estando expectante a su Presencia, a su respuesta.

Siempre respondió….siempre responde en la mayoría de veces respondió de manera grandiosa, de manera espectacular, y respondió a su tiempo.

Por eso hoy recuerdo cuando la profetisa Ana y Simeón esperaban que conocerían al Salvador del Mundo, Dios nunca ignoró sus deseos y en un día cualquiera, tuvieron la oportunidad de contemplar aquel bebecito a través del cual Jesús entró a este mundo.

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