Hay dos eventos en la Biblia que incrementan la oportunidad que tengo de ver lo mucho que Dios cuida de nosotros, cómo a través de cada momento, tenemos la oportunidad de llenarnos de su presencia y cómo en esos pequeños detalles que en determinado día pasé por alto, en otro día brillan en mi lectura con un potente reflector.
Hablo de cuando Jesús conversa con la samaritana a quien le pide agua, así como también cuando le dice a Felipe que alimenten a los presentes en el Sermón de la Montaña.
Qué tienen de especial estos dos acontecimientos, que con mucho amor Jesús los fue guiando para expresar en voz alta su necesidad, su incapacidad para alcanzar algo, se les presentó la oportunidad de entregarse por completo a Él, la samaritana tuvo la oportunidad de confesar que no tenía marido, talvez nunca había salido de su boca esta declaración y Felipe confesó que no tenía idea de cómo conseguiría pan.reconocieron que sólo Él sabe qué y cómo hacer. Lo sabe desde la eternidad pero nos da la oportunidad de dejar salir aquel temor, aquella incertidumbre, aquel no saber que hacer.
Él conoce nuestras necesidades, limitaciones, deseos y nos da la oportunidad de entregárselos dejándolos salir de nuestro interior.
¡GRACIAS SEÑOR JESUS1
