SUSTITUYENDO EL MANA

SALMO 107, 17 (TLA)
«Nuestros abuelos fueron tan rebeldes que se portaron como unos tontos; sufrieron mucho por su maldad. ¡Tan enfermos se pusieron que al ver la comida vomitaban!»

SALMO 107, 17 (DHH)
«Enfermos y afligidos por sus propias maldades y pecados, no soportaban ningún alimento; ¡ya estaban a las puertas de la muerte!»

SALMO 107, 17-18 (NTV)
«Algunos fueron necio; se rebelaron y sufrieron por sus pecados. No podían pensar en comer, y estaban a las puertas de la muerte»

Sólo mencionaré lo que dice en tres diferentes versiones de este versículo del Salmo 107 y recuerdo ese preciso momento cuando Israel atravesando el desierto hacia la Tierra Prometida, se quejaron una vez más y exigieron cambio en el menú del alimento que venía del cielo.
El Señor mandó alimento a través de una cantidad de codornices que Israel comió más allá de la saciedad.

Pienso cuantas veces atendiendo la complacencia momentánea de mi carne, he despreciado ese maná que Dios provee cada día para mí. Ese maná de su palabra, ese maná de su guía, ese maná que pone las palabras correctas que debo decir principalmente en esos momentos cuando tengo que enfrentar situaciones muy difíciles. He despreciado mi porción de maná por exigirle a Dios lo que deseo, lo que necesito, según mi estúpida carne.

He apartado ese maná que es enviado cada día mucho antes de que el sol salga, por creer que puedo indicarle a Dios cómo debe proceder.

¡Qué estúpida!

¡Señor amado, no dejes de guiarme para estar conciente de lo que me has provisto para cada día, ayúdame a no enfocarme en lo que no tengo. Ya no quiero seguir enfermándome.

¡GRACIAS SEÑOR!


















Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *