SIENDO FARISEO

En Lucas 23, 33-39 donde se narran los último momentos de Jesús en la cruz, antes de entregar su preciosísima vida para nuestra salvación, aparecen varios grupos de personas que burlándose de Él le acusan de que si salvó a otros porqué no se salva a Él mismo.

Siento que muchas veces he actuado como todos esos que siempre pidieron una señal de que mostrara que era Hijo de Dios, que era el mismísimo Dios hecho hombre, exigimos que complazca nuestras peticiones cuando con su preciosísima vida compró nuestra salvación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *