Cuando nos mantenemos dentro de la voluntad del Señor, muchas veces, si no siempre, enfrentamos la lucha de tener que soltar lo que consideramos necesario, lo que deseamos, el anhelo de recibir una respuesta afirmativa a lo que hemos puesto a los pies del Señor: y esta lucha nos conduce directamente al temor, nos da miedo dar ese paso de decirle al Señor : no se haga mi voluntad, sino la tuya, que se haga en tu tiempo y a tu manera no a la mía.
Y todo es porque nos aferramos a lo que queremos, porque no conocemos a nuestro amado Padre que dispone todo para nuestro bien, por ejemplo pensando en Daniel, cuando se arriesgó a pedir que les permitiera seguir con su alimentación, él seguramente esperaba un SÍ, y llegó, porque esa petición estaba dentro de la voluntad del Señor. Dios condujo el corazón del encargado de las comidas y aceptó la petición de Daniel.
Dios nos provee cuando nuestro corazón desea caminar en sus caminos, cuando nuestra voluntad es sometida a la de Él.
Ayúdame Señor a dar ese pasito de fe que necesito para verte actuar, para disfrutar de tu grandeza hasta en lo más pequeño.
