En la Biblia encuentro una innumerable cantidad de personajes, reyes, personas comunes y corrientes, que me han dejado una enseñanza de mucho valor, y la enseñanza tiene un común denominador para cada uno de ellos: ESCUCHA, CONFIA Y OBEDECE.
Recuerdo en el Crónicas 20, 17 cuando el rey Josafat se enfrenta con la amenaza de ser atacado por un ejército más numeroso con el que él contaba, enfrentaba una amenaza de ataque cuando no había un motivo.
El rey convocó a todos, proclamó un ayuno e invocó a Dios, recordando que es un Dios Todopoderoso, siempre presente y el Señor a través de un profeta mandó a decirle al rey que no tenía por qué preocuparse, le explicó que la batalla no era de él sino del Señor, le dijo que no tendría que pelear y que les hiciera frente, reafirmó que no tenían porque temer ni acobardarse, que la batalla le pertenecía al Señor. Les dijo que fueran y les hicieran frente.
¿Qué hizo el rey Josafat y todo el pueblo?
Escucharon al Señor, confiaron cuando después de haberles dicho que no tendrían porqué pelear, les mandaba que fueran y que les hicieran frente. ¿Cómo podría ser esto? ¿Cómo es que tendrían que presentarse a la batalla y no pelear? No importó lo que hubieran podido pensar en ese momento, simple y sencillamente confiaron y obedecieron.
Se presentaron y cuando comenzaron a alabar al Señor en su camino a la batalla, Dios intervino y se hizo cargo de la batalla. No tuvieron que pelear y se retiraron a sus casas con un botín que tardaron tres día en recoger.
Mi Dios está presente en cualquier acontecimiento sin importar la circunstancia ni el tiempo, solo sé que en cada situación puedo encontrarle y tener la oportunidad de escuchar, confiar y obedecer.
¡GRACIAS SEÑOR !
CALEB
Cuando comencé a fomentar cada día mi lectura en la Palabra de mi Padre, uno de los personajes que cautivó mi corazón fue Caleb, en primer lugar cuando fue nombrado para ir a inspeccionar la Tierra Prometida con otros hombres de la tribu, él y Josué fueron los únicos que dando un buen testimonio de lo que habían visto, estaban agradeciendo a Dios. Nu. 14, 5-7, confiaron plenamente en el Señor y no se amedrentaron ante el esfuerzo que tendrían que hace, ante lo que tendrían que renunciar, ante lo que tendrían que enfrentar….. recordaban y confiaban en el Dios Todopoderoso que los había sacado de Egipto, que los había guiado y protegido en su paso por el desierto, el Dios que los había alimentado y saciado su sed.
Cuando iniciaron la conquista, Caleb no reclamó el hecho de que había llegado su momento para poseer su parte, ayudó con su fuerza, su estrategia, sus talentos y dones peleando junto a sus hermanos para que cada uno recibiera su parte. Y fue al final cuando recordó una promesa de Dios que mantuvo viva y le llevó a reclamar su preciada porción.
Me encanta cuando hizo un recuento de la edad que tenía cuando inició su viaje a través del desierto y 45 años más viejo, gracias a su entrega al Señor confesó que sentía la misma fuerza para conquistar y poseer su tierra.
¡Qué invencibles somos al confiar en nuestro Padre!
LIBRADOS DE EGIPTO.
Hace aproximadamente doce años atrás y debido a una escasez económica que atravesaba, me retrasé en el pago de la renta de la propiedad que alquilaba. No voy a entrar en detalles porque no le quiero quitar importancia al hecho de que por primera vez me apropiaba de una de tantas promesas que el Señor tiene para mí y que va revelando cuando Él considere que estoy lista para hacerlas mías.
La promesa está en el libro de Éxodo 14, 13 «No teman y permanezcan firmes, y verán de que manera Yahvé los va a salvar. Miren a todos esos egipcios, que hoy ven, nunca más los volverán a ver. Yavé peleará por ustedes y ustedes solamente mirarán».
En ese preciso momento gracias a la acción del Espíritu Santo que no se cansa de mí, comprendí que Dios se haría cargo de la situación, y aunque yo esperaba su respuesta y su presencia como yo pensé que sería, todo se resolvió a la manera y en el tiempo de Dios. Ví a ese egipcio sucumbir en las profundidades del mar y me llené de gozo al recibir la victoria que Dios había ganado para mí.
Desde entonces esa promesa es repetida y esculpida una vez más en mi corazón cada día, es una constante alabanza al recuerdo de su presencia siempre viva en mí.
Hoy vuelvo a experimentar una situación igual, esta vez no es por escasez económica, y no puedo explicar como el mantener viva esta promesa, llena mi alma y todo mi ser de la Paz de Dios, esa Paz que sobrepasa todo entendimiento y guarda mi corazón y mi mente en Cristo Jesús.
Hoy mi deseo, claro siempre es que esta nueva amenaza llegue a su fin, pero en el proceso el Señor ha tocado mi corazón y mi deseo es descubrir otro pedacito de su presencia, es encontrar lo nuevo que Él tiene para mí, lo nuevo que desea que aprenda y lo más sorprendente es que estoy aprendiendo a pedir con todo mi corazón por los que van a entablar esa demanda.
¡GRACIAS AMADO PADRE!
POR TU LO DICES
Ultimamente me he dado cuenta, gracias a la guía del Espíritu Santo que no se cansa de mí, de que las tentaciones me han dado la oportunidad de aprender algo nuevo, de ver algo que ha estado enfrente de mis ojos y no lo veía.
En mi adicción por todo lo dulce y lo abundante en carbohidratos y siendo una persona diabética, esa lucha por resistir y huir de la tentación, es a veces una tarea extremadamente difícil y ante mi debilidad dócilmente me entrego a la complacencia de mi carne, una complacencia que me proporciona deleite por tan solo un momento.
He aprendido a encontrar paz y una razón ante algunas veces en las que no he podido resistir, y no es que en la próxima vez me entregue a la tentación con el pretexto de que algo aprenderé. Definitivamente NO, pero por ejemplo el día de ayer después de haber caído, reanudé nuevamente mi propósito de hacer un mejor esfuerzo, ofrecí como mortificación evitar cierto alimento, y al iniciar el día para desayunar, se me presentó ese alimento con la mejor disponibilidad, entonces comprendí que mi caída del día de ayer, llevaba el propósito de descubrir una vez más las astutas artimañas del diablo, porque decidida a hacer un mejor esfuerzo, vieno la tentación exacta y puntual donde adolezco, es porque lo que estoy haciendo está bien y él quiere desviarme del propósito.
Cada día es una batalla y gracias a mi Señor he comprendido que ninguna de mis acciones le sorprende, que gracias a su inmenso Amor y a su infinita Misericordia en cada caída puedo tomarme de su Mano siempre extendida, ponerme de pie y con mucha confianza decirle «una vez más Señor, porque Tú lo dices».
PACIENCIA PERFECTA
En mis lecturas de la Palabra de Dios, he encontrado en repetidas ocasiones, cómo se nos comunica, o mejor dicho, se nos instruye y guía, para fomentar, buscar y fortalecer el precioso don de la paciencia. Es un don que no tenemos ni siquiera salir a buscar, ya que es un don del Espíritu Santo con el que hemos sido bendecidos.
Nuestro aporte es buscar fomentar este don, me encanta cuando se nos impulsa a que sea una paciencia perfecta, porque obteniéndola, logramos perseverar hasta el final de alguna prueba, hasta el final de algo que hemos pedido al Padre, y es estando firmes hasta el final que vemos la maravillos respuesta con que Dios se presenta. Nos entrega esa bendición que tiene preparada desde la eternidad, porque está presente en cada día de nuestra vida, mucho antes de que el día exista. Porque conoce nuestras necesidades, nuestros deseos y anhelos, porque no ignora nuestros esfuerzos por pequeños que sean.
¡GRACIAS AMADISIMO PADRE!
RECIBIENDO LA LUZ
JOHN BLANCHARD
VENCIENDO AL PECADO Y A LA MUERTE
Iniciando mis oraciones de cada día, al darle gracias a Jesús porque siendo Dios, guardó su divinidad en un cuerpo humano, con el propósito de venir a este mundo para entregar su vida y derramar su sangre por nuestra salvación.
Me lleno del pensamiento que siendo hombre conoció todo sentimiento humano, ha sido el único ser humano en el que todos los sentimientos se han juntado, ha sido el único humano que luchó una ardiente batalla contra una tentación que no era generada por deseos humanos como a la que todos nos enfrentamos, fue una lucha que le provocó sudar gruesas gotas de sangre, tuvo la fuerza de guardar silencio y caminar un largo trayecto con un madero en forma de cruz, con todas nuestras actas de liberación e inmensamente pesado sobre sus hombros., dándole espacio al pecado de adherirse a su carne y alargó su agonía para que el pecado terminara de adherirse en su cuerpo.
Y, cuando el último pecado se adhirió a su cuerpo con un fuerte grito, para mí, de victoria, entregó su Espíritu y su preciosa carne a la muerte, muriendo el pecado y nosotros también.
Pienso que en ese preciso momento que seguramente el cielo cantó de gloria, celebró el triunfo tanto esperado, porque el inicio del triunfo eterno de nuestro Señor había comenzado y culminó al tercer día cuando fue resucitado por el Padre.
Entonces con su muerte venció al pecado y con su resurrección venció a la muerte.
¡GRACIAS SEÑOR JESUS!
DIOS QUE TIENE EL CONTROL DE TODO
Cada día enfrentamos luchas contra tentaciones, enfrentamos una lucha para tomar decisiones enfrentamos una diversidad de luchas internas, mentales, espirituales. Pero también enfrentamos luchas físicas antes las desavenencias con algún conocido, familiar o compañero de trabajo….. a través de su Palabra, el Señor siempre nos provee de alguna parte de Él y en muchas batallas que hoy recuerdo, siempre se anticipa preparándonos para cualquier batalla, se presenta de manera personal para cada uno de nosotros y para clase de batalla, para inyectar nuestra dosis de vitamina que nos recuerda que siempre está con nosotros, para recordarnos de que no desconoce cómo y dónde estamos, nos recuerda que las batallas ya fueron ganadas por Él y que son de Él, no nuestras, que Él siempre pelea por nosotros…..
Recuerdo como cuando el rey Josafat recibió amenaza de ataque, Dios dijo a través de un profeta que no tenía nada que temer, que la guerra le pertenecía a Él y que no tendría que pelear, es más lo animó a que les hiciera frente y le aseguró que no tendría que pelear.
Cuando Ezequías era amenazado por el rey asirio Senaquerib le recordó que el ejército asirio se apoyaba en su ejército, pero que Él era el apoyo de Israel, cuando envió a Gedeón y a Moisés a sus respectivas misiones, les recordó que Él estaba con ellos…. y así, vemos como siempre está dándonos esa seguridad de que siempre está con nosotros.
¡GRACIAS AMADO SEÑOR!
PACIENCIA
La paciencia no es pasiva, es proactiva. Es fuerza concentrada y no un simple esperar estoic. Es la habilidad de mantener una buena actitud mientras esperamos, es aguardar sin perturbarnos ni llenarnos de ansiedad.
Es esperar así como el sembrador, debemos trabajar la paciencia aun cuando el día de la cosecha parece muy lejano.
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