AL PIE DE LA CRUZ

En repetidas ocasiones me he preguntado ¿qué hubiera hecho al estar al pié de la cruz contemplando tu dolor, tu agonía, tu pronta muerte?

Talvez no logre especificar lo que habría hecho, muchos pensamientos me indican lo que posiblemente haría.
Luego recapacito y me doy cuenta de la severa crítica que muchas veces tuve hacia las personas que se encontraban agrediéndote verbalmente, blasfemando y golpeándote con pensamientos de desprecio porque no eras el fantoche imaginado por nosotros y no pudimos reconocerte como al verdadero Mesías……. y de repente…….me doy cuenta de que sí estuve ahí, actuando lo que siempre he criticado y lo peor de todo es que aún lo hago cuando actúo con dobles intenciones, cuando dejo que la lengua viperina que tengo se entretenga en el chambre, cuando afilo mis oídos al rumor y mis pies se preparan para esparcirlo.

Señor, que pena y tristeza sentí al darme cuenta de que también me he perdido de la oportunidad de reconocerte como al verdadero Mesías……. pero en tu inmenso amor e infinita misericordia que es nueva cada día, me enseñas que mis acciones no te sorprenden, que ya las conoces así como también todas las pruebas que seguiré fallando. Pero conociendo lo que hay en mi corazón, en mi espíritu sabes el profundo deseo que tengo de no seguir siendo verdugo de Tí.

¡GRACIAS SEÑOR!






























DIALOGANDO CON LA TENTACION

Todos somo constantemente tentados, y la tentación llega a través de un suave susurro o a través de un desfile pomposo, a través de un grito fuerte y estrepitante.

A veces la tentación se origina de un deseo, que el enemigo puede distorsionarlo, haciendo que atravesemos los límites permitiendo que ese deseo sencillo se convierta en un monstruo incontrolable.

Oremos en esos momentos para que satanás no logre distorsionar nuestros deseos, haciéndonos atravesar los límites.

LA CLAVE: RESISTIR

Siempre pensé que reconocer cuando se nos presenta alguna tentación, solo por el hecho de reconocerla, ya habíamos vencido. Una vez más, estúpidamente dejándome guiar por mi soberbia, me apoyaba en mi propio entendimiento en lugar de confiar en mi Padre con todo mi corazón.

Pero un vez más gracias al Espíritu Santo, que no se cansa de mí, escuché como me susurraba que me faltaba tomar de mi arsenal un arma poderosa como lo es el R E S I S T I R. Y, ¿cómo aprendería a utilizar esta arma si no practicaba con ella? me dí cuenta a través de dos lecturas de la biblia, aunque hay muchas, de como la palabra R E S I S T I R, va acompañando cualquier lucha y es muy necesaria después de la victoria.

En 1Co. 10, 13 «….Él les dará, al mismo tiempo que la tentación, los medios para resistir.»
En Ef. 6, 13 «Por eso pónganse la armadura de Dios para enfrentar el día malo, y cuando hayan vencido en todo resistir».

Me dí cuenta que nunca había ni siquiera luchado por no caer en tentación, hablo de la comida que es uno de mis puntos débiles, escuché un sermón sobre la tentación que me preguntó de manera muy directa «¿cuanto has luchado?, ¿cuánto has sudado?, ¿cuánto has padecido?…….. y así comenzaron a llegar varias interrogantes que me hicieron comprender mi realidad que yo esperaba vencer la tentación con un botón mágico.

Pero ¿cómo me volvería fuerte para tener un NO? solo lo estoy consiguiendo haciendo frente a la lucha de cada día, a esa lucha que estoy aprendiendo a no temer y esa llaguita que me hacía ver la tentación como espectadora, ahora al permitir que entre en mi torrente sanguíneo, aprendo a conocer la fuerza que me permite resistir con la ayuda de Dios, y esa llaguita va adquiriendo la dureza de un callo.
Pero he tenido a no ver la situación siendo parte del auditorium espectador, sino he pasado a ser protagonista, recordando constantemente que no tengo un espíritu de temor, sino de poder, de amor de dominio propio.

¡GRACIAS SEÑOR!























OSCURIDAD

Los momentos oscuros en nuestra vida, duran solamente lo necesario para que Dios complete su propósito en nosotros.

Dios no trabaja solo sobre una pequeña molécula trabaja en el todo, cuando Dios nos da una promesa, no nos da los detalles, aunque de momento no entendamos, sus propósitos también pueden resultar momentos difíciles para nosotros, pero sus planes y sus tiempos son siempre perfectos.

ESPIRITU SANTO

«El Espíritu Santo sí ve, sí entiende y sí le importa. No solo nos acompaña, Él intercede por mí, ora cuando yo no puedo, intercede cuando ya no tengo palabras. Está presente incluso en el silencio. El Espíritu Santo no es espectador de mi dolor, es mi intercesor. No se desconecta cuando todo va mal, se acerca aún más».

AFERRANDOSE

Rm 12, 9 «Que el amor sea sincero. Aborrezcan el mal y aférrense a las cosas buenas.»

«Aferrarse al bien, es más que simplemente evitar el mal. Implica buscar activamente las cosas buenas que Dios hace y encontrar esperanza y alegría en ellas.»

«Está mi alma aferrada a Tí; tu diestra me sostiene» Sl 63,8
«Me aferro a tus testimonios.» Sl 119, 31
«Aférrate a Él, que Él es tu vida.» Dt. 20 30

UN LEVE SUSURRO

Muchas veces me encontré buscando a Dios en las cosas grandes, según mi propio punto de vista, o lo esperé en lugares en donde la pompa, la algarabía estaban presentes y en otras ocasiones lo llamé en el bullicio que me rodeaba.

Hasta que un día el Espíritu Santo, que no se cansa de mí, me guió a recordar dos acontecimientos que cambiaron en un giro de 360° mi búsqueda y mi espera en el Señor.

Trajo a mi recuerdo cuando Naamán casi se pierde del milagro de la sanación de su enfermedad porque el profeta Eliseo no estaba actuando como Naamán lo esperaba, no hubo trompetas ni tambores anunciando su proceso de sanación y todavía la indicación que le recetaron seguir era tan insignificante: bañarse en un río mucho menos importante que los ríos que bañaban la tierra de donde él vivía.
También vino el recuerdo del profeta Elías, cuando resguardado en aquella cueva buscó a Dios en el viento fuerte, en el terremoto, en la tormenta tempestuosa…… y la voz del Señor vino a Elías a través de un susurro.

Hoy recordar estos dos episodios me ayudan a alcanzar esa paz que sobrepasa todo entendimiento e incrementa la expectativa de la espera de la presencia de mi Señor.

Ayúdame Señor a dejar pasar el ruido y a liberarme de la falsa imagen de como aparecerás.

¡GRACIAS AMADO SEÑOR!



























POBRE DE ESPIRITU

Recordando esos momentos en los que la escasez económica marcaba mi día a día, y como constantemente buscaba lo necesario para completar la provisión de cada día y la inmensa alegría cuando lograba llenar esa necesidad.

Me doy cuenta que al carecer de tanto, fui tan felíz al abastecerme con tan poco, ese poquito llenaba mi necesidad y no había complicación de un querer más, de un pensar en cómo o dónde estaría la siguiente provisión, sólo sabía que ahí estaría mientras no me cansara de buscar. Siempre encontraba.

De la misma manera siendo pobre de espíritu, no me canso de buscar a Dios en todo momento, en todo acontecimiento, en cada situación, en cada oportunidad.
Y con un pedacito de Él con el que tropiezo cada día, se produce en mí un gozo que se desborda a través de cada uno de mis poros.

Ayúdame Señor a que ese afán de llenar mi pobreza con tu presencia se mantenga siempre vivo en mi corazón.

¡GRACIAS AMADO DIOS!

















CON JESUS EN LA BARCA

Cada día cuando invito al Señor Jesús que tome el timón de mi barca y que la lleve hacia donde le place, una sensación de paz llena mi interior.

Cuando pienso que si voy en mi barca es para dirigirme hacia la otra orilla o para trabajar por la pesca de ese día, sabiendo que Él va a mi lado con seguridad llegaré a la otra orilla y que regresaré con la pesca de cada día.

¡GRACIAS SEÑOR JESUS!

DIOS SIEMPRE ACERCANDOSE A NOSOTROS

Meditando en el cuarto misterio de Gozo del Santísimo Rosario y gracias a que el Espíritu Santo, que no se cansa de mí, dirige mi atención hacia el momento en el que, este mismo Espíritu, guía a Simeón y a la profetiza Ana a estar en el templo en el lugar y en el momento preciso de la presentación del Niño, tienen acceso a recibir ese encuentro con Jesús.


Medito que para el Dios de lo imposible, que resucita a los muertos y que trae a existir lo que no existe, siendo un bebé coordinó la manera en que se acercaría a estas dos personas. Me doy cuenta que siendo un bebé dependiente completamente de su madre, se acercó a dos personas que lo esperaban desde hacía mucho tiempo. Solo tenían que seguir firmes, creyendo en aquello que no veían pero que sabían que vendría.

Pienso en otros encuentros y como en todos el Señor nos da su cercanía como en el caso de la mujer samaritana, buscó ese momento en el que ella sacaba agua, en la hora más caliente, lejos de las críticas y burlas de las otras mujeres.

Llegó a la piscina de Siloé justo antes de que el paralítico se rindiera ante sus intentos de alcanzar el agua.

Viajó para encontrarse con aquella madre sirofenicia para atender la súplica por la liberación de su hija.

Pasó por Naín justo en el momento en que una madre enterraba a su único hijo amado.

De camino hacia la casa de Jairo para atender la solicitud de sanación en su hija, le dió la oportunidad de que una mujer tocando su manto encontrara sanación.

Y así, de muchas maneras nos enseña que su amor no sigue un patrón determinado que nos exige cumplir ciertos requisitos para recibirlo, lo único que nos pide es tener fé, abrir el corazón y dejarlo ser Dios en nuestra vida.
Nos sorprenderemos inmensamente de verlo actuar a su grandiosa manera y no a como nuestra mente limitada lo imagina.

¡GRACIAS SEÑOR!