Gracias Jesús porque siendo el Dios Altísimo te hiciste hombre para venir a esta tierra con el propósito de entregar tu vida y derramar tu preciosísima sangre por nuestra salvación.
Tomaste aquel madero inmensamente pesado con todas las actas de nuestra liberación y emprendiste el largo camino hacia el Gólgota, recibiendo insultos, contradicciones de gente mala y dándole oportunidad al pecado de irse adhiriendo a tu cuerpo.
Alargaste tu agonía dándole espacio al último pecado de adherirse tu cuerpo y cuando se encontró en tu humanidad, antes de entregar tu Espíritu le pediste al Padre que nos perdonara porque no sabíamos lo que hacíamos, porque no te reconocimos como nuestro Mesías y nos estregaste a tu Santísima Madre como nuestra madre y ella en su segundo si, nos aceptó siendo los causantes de su dolor y de tu pasión y muerte.
Gracias Señor porque aceptaste pasar por esto y así murió el pecado y nosotros y al tercer día de tu resurrección fuimos bendecidos con el bautismo de tu resurrección. Hoy somos criaturas nuevas en Tí.
En esos momentos vulnerables de nuestro día a día, recordar en la eterna presencia de Dios, lo que conocemos como uno de sus atributos, OMNIPRESENCIA, se convierte en un pilar de fortaleza y confirmación de su fidelidad. A recordar que siempre esta con nosotros, que no nos abandona ni nos deja.
Hoy puedo recordar tres hermosos aspectos como cuando acompañó a Israel en su travesía por el desierto, mostrándose en forma de nube durante el día y de columna de fuego durante la travesía nocturna. Luego recuerdo en los eventos milagrosos en la multiplicación de los panes, después de entregarnos a cada uno una provisión preparada desde la eternidad, nos pidió que recogiéramos las sobras para que no se desperdiciaran y así pudimos llenar varios canastos con esas sobras incluyendo el canastito de nuestro corazón.
Y cuando la aflicción vuelve a abrazar nuestra alma, cuando ante la adversidad nos vuelve a apretar el corazón Jesús nos hacer recordar en los dos eventos los canastos que llenamos con las sobras que nos pidió que recogiéramos.
Esas sobras son un pedacito de El para cada situación de nuestro día, hay una provisión eterna hasta para la necesidad que aun no existe.
Me hace recordar cuando nos dice que su Providencia la que ha abierto un camino en el mar y trazado rutas seguras por entre las olas, para enseñarnos que El cuida de nosotros aunque no sepamos navegar. Dios tiene el absoluto control de todo y esta siempre presente.
Nuestro Padre se manifiesta siempre de tantas formas
La adversidad, llámese contratiempo, situación incomoda o difícil, problema o cualesquiera sea alguno de los nombres que llevan a la misma sensación nada agradable, siempre están en el menú del día nos guste o no.
Cuantos escritos existen sobre la importancia de la adversidad y lo ganadores que resultamos al atravesar alguna. Todos coinciden con el mismo resultado, pero muy pocos nos dan la dosis de medicina que necesitamos en esos momento tan áridos.
Siempre que busqué consuelo antes esos consejos, sin darme cuenta busqué el sentirme mejor después de cada lectura pero no fue hasta que el Espíritu Santo, que no se cansa de mi, me tomó una vez de la mano y me enseño que solamente estaba aliviando momentáneamente mi adversidad y mientras atravesaba por alguna de ellas ya la otra estaba tocando a la puerta, y me enseño que tenía que aprender a abrazar mis adversidades, a darles su propio espacio y recordar constantemente que Dios tiene el control de t o d o.
Que cuando todo lo que llega a nuestras vidas ya paso por sus dedos, y recordé un pasaje del libro de la Sabiduría, que no hay que decir porqué esto o porqué aquello….. esto es bueno o esto es malo…. porque todo en su momento tiene su razón de ser.
Siguen sin gustarme las adversidades, pero antes de ponerme mis guantes e box o sacudirlas con la escoba, las miro y las abrazo, sintiendo compasión dándoles mi mas sentido pésame porque están por desaparecer, no solo serán escondidas bajo la alfombra como en un tiempo solía hacer.
Tenemos un Padre que nos cuida solo tenemos que esperar que sea en su tiempo y a su manera porque algo esta queriendo que aprendamos al atravesar alguna adversidad.
Cuando fui diagnosticada con diabetes 2, lo primero que vino a mi mente, y siendo adicta a todo lo dulce, fue la cantidad de veces que dije ¨si llegara a padecer diabetes…..me muero….¨
Heme aquí a tres años de este diagnostico, con la oportunidad cada día de servirle al Señor a través de esta enfermedad. Una enfermedad que se ha convertido en una bendición. El Señor en su inmenso amor e infinita misericordia que es nueva cada día, me ha llevado a comprender que cada situación que tengo que atravesar, desde un sobresalto por el alto nivel en la medición de la glucosa, la decepción porque no era el nivel que esperaba, los malestares producidos por los medicamentos, las luchas con las tentaciones de los dulces o el tener que controlar los tamaños de porción de los alimentos, cada situación son oportunidades de poner este cuerpo físico para que estos achaques tengan el hermoso propósito de llevarlos y ofrecerlos por las almas pecadoras, por las animas del purgatorio. No le temamos a los diagnósticos, a los achaques, aprendamos como san Pablo a ser inmensamente feliz padeciendo por amor.
Cuando pienso en lo que Israel pudo sentir al encontrarse frente a la inmensidad del mar y el ejercito egipcio en la retaguardia, es algo que no puedo imaginar, pero lo peor estaba por venir.
Dios intervino abriendo las aguas y permitiendo que su amado pueblo atravesara sobre tierra seca, también me gusta imaginar la paz y el gozo que experimentaron. Por fin libres, por fin fuera del alcance del enemigo.
Pero….Egipto también comenzó a cruzar en medio del mar, no parecía haber algo que los pudiera detener, eran los invencibles.
Pero en un instante en el momento exacto fueron sometidos a las profundidades del océano. Una vez mas Dios abría una puerta donde no había salida, una vez mas mostrando su eterno y poderoso control sobre todo, en un instante se hizo presente.
Muchas veces ante las adversidades, aflicción, pruebas, dificultades por las que me ha tocado pasar, las palabras que Dios envió a Israel a través de Moisés, se ha vuelto un escudo, un ancla para mi. ¨no teman y permanezcan firmes y verán la obra de Dios, como El los rescata hoy y a esos egipcios que hoy ven no volverán a verlos nunca mas. Dios peleara por ustedes y ustedes solamente miraran¨.
He visto egipcios caer a las profundidades del mar, otros que ha aparecido pero el Espíritu de mi Señor me recuerda que ya yacen en las profundidades del mar. Dios ya peleo todas y cada una de mis batallas y si permite que las experimenté es porque son una hermosa oportunidad de ver a este Dios vivo, Omnisciente, Omnipresente y Omnipotente, pelear por mi. Así tengo la oportunidad de sacudir el polvo de mi fe y recibir mi vitamina.
Cuando el Señor realizo el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, en las dos ocasiones, se que me vio cuando ninguno de mis días existía y me indico el lugar que tenia para mi para sentarme.
Llego hasta donde me encontraba, a su manera, en su tiempo y me bendijo con una provisión, mas de lo que pudiera haber necesitado, mas de lo que pudiera haber imaginado, mas de lo que hubiera podido haber deseado y pude saciarme, me indica, luego, que recoja las obras para que no se desperdicien.
Señor me enfrentas al hecho de reconocer que no se que o como hacer ante un evento como seria dar de comer a toda esa gente y al hacerlo puedo reconocer ante Ti mi limitación, mi debilidad y es cuando conociendo lo que aflige mi alma y aprieta mi corazón, me enseñas que Tu sabes lo que vas a hacer, porque ya lo hiciste desde la eternidad.
Y por eso, cuando mi alma se vuelve a ensombrecer ante cualquier preocupación, me amonestas haciéndome recordar en las dos ocasiones, las sobras que llenaron los canastos y me dices ¨y aun no comprenden¨… Cada día comprendo un poquito mas Señor, gracias a tu Espíritu que me guía, y aprendo que en cada pedacito de sobra hay un pedacito de tu presencia, estoy entendiendo que puedo llenar el canasto de mi corazón y que hay una provisión eterna para cada necesidad aun cuando esta no exista todavía.
Dios tiene un propósito para permitir tiempos difíciles, José no podía ver las intenciones de Dios cuando sus hermanos lo vendieron después de planear su muerte. Pero José sabia como es Dios y confió en El a través de las pruebas por las que tuvo que pasar. Y finalmente José vio recompensada su fe cuando rescato a su familia y a una nación entera.
Estamos aquí para vivir una vida guiada por la fe, creamos en las promesas de nuestro Padre, aun cuando no entendamos, no veamos lo que deseamos ver no escuchemos lo que deseamos escuchar, cuando todo lo que nos rodea es tan adverso. Hay que recordar que Dios nos dice constantemente que no temamos, que El no nos abandonara ni dejara, que siempre esta con nosotros.
Aprendamos a dejar las cosas en manos del Señor, El se hará presente en su tiempo y a su manera.
Hasta no hace mucho cada vez que me sentía tan feliz de caminar derecha, en los caminos del Señor y de acuerdo al estándar establecido y aprobado por mi soberbia, al dar el siguiente paso caía nuevamente y la decepción y el remordimiento tomaban su lugar VIP en mi día a día. Hasta que con ayuda del Espíritu Santo, que no se cansa de mi, me hizo ver que mi decepción y mi dolor por haber caído atendían únicamente mi orgullo por no haberme mantenido con una A en mi prueba, con una estrellita en la frente de excelente hija de Dios, y al comenzar a comprender esto, comencé a darme cuenta que después de cada caída, tenia la hermosa oportunidad de volver a tomarme de la mano de mi Señor siempre extendida, siempre atenta y saber que es un Dios de oportunidades y que ama los nuevos comienzos, aprendí a rendirme a El, a tomarme nuevamente de su mano y a decirle, porque tu lo dices Señor, una vez mas. Y aprendí a disfrutar de ese inmenso amor y esa infinita sabiduría que es nueva cada día.
Entonces comencé a disfrutar mis caídas, no como pretexto para hacer lo que esta lejos de su voluntad sino cada caída después de luchar para no caer, y me di cuenta que la dicha, el gozo que siento ante su perdón es como cuando hemos estado enfermos o padeciendo algún mal, lo que sentimos cuando todo pasa es una felicidad que no podemos explicar en lenguaje humano es alcanzar esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que guarda nuestro corazones y nuestra mente en Cristo Jesús.
Sigo aprendiendo de mis caídas, y a esperar el poder levantarme.
Pienso en las incontables promesas de Dios que encontramos en la Biblia.
Hay tantas con nuestro nombre…..en una ocasión le pedí a Dios que me concediera memorizar toda la Biblia, grabarla en mi mente así como también en mi corazón. Pero me contesto que grabaría y atesoraría las que llevan mi nombre.
Después de haber guardado la primera promesa en mi corazón, y, gracias a su inmenso amor y a su infinita misericordia que es nueva cada día, me permitió recordar esa promesa una y otra vez, y no fue sino hasta diez años después de haberla grabado en mi corazón, que esa promesa volvió a hacerse presente en mi caminar y fue entonces en ese preciso momento que el Divino Espíritu me enseño que las promesas del Señor, no tienen fecha de caducidad…..que no son solo para una vez…….no son solo para un uso……que permanecen vivas y activas siempre acompañándonos en este caminar hasta llegar a nuestra casa.
Aprendí que cada promesa es como la columna de fuego o la nube que acompaño a Israel en su travesía por el desierto.
No tenemos porque temer, El mismo nos dice cada día, a través de la afirmación que Moisés hizo ante Israel cuando estuvieron frente al mar y tenían a sus espaldas al ejercito egipcio:¨no teman y permanezcan firmes y verán la obra de Dios y como El los rescata hoy, y a todos esos egipcios que hoy ven, no los volverán a ver, Dios peleara por ustedes y ustedes solamente miraran¨.
Cualquier egipcio del que nos encontremos huyendo o que aparezca en nuestro camino, solo tenemos que recordar que yace en las profundidades del mar porque Dios, quien es Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente ya peleo por nosotros.
Se acerca la época mas hermosa del año, tiene el poder de alegrar el espíritu, de sentir en el ambiente la belleza de la bendición de que somo hijos del Dios Altísimo que tiene el control de absolutamente todo.
Reflexiono en este momento en aquel día en que el mismísimo Dios vino al mundo en su cuerpo humano y comienzo a pensar en ese preciso momento.
Cuando comparo las maravillas y adelantos tecnológicos de nuestra era me imagino lo mucho que nos pondríamos a criticar las acciones de la Sagrada Familia, acciones inspiradas y respaldadas por el purísimo acto de fe y de confianza en Dios.
Me imagino asumiendo el papel de juez, amonestando a san José porque no se fue el primero a Belén, porque no se estableció, porque no preparo un lugar adecuado para la Santísima Virgen y el pronto nacimiento del niñito Jesús. Y en cuanto a la Santísima Virgen….uf…ya me imagino, acusándola de ser tan imprudente y realizar ese viaje en su estado tan avanzado…..que egoísta por no poner a su hijo antes que sus deseos…en fin acusaciones no faltaran.
Pero me rio porque ahora tan tecnológicos conectados a un aparato que mide las pulsaciones del corazón de la futura madre y del bebe, teniendo toda la clase de precaución que el intelecto nos pueda presentar, nos olvidamos de lo mas importante LA FE. No es que diga que nos olvidemos de las atenciones medicas pues Dios trabaja en nuestra salud a través de los médicos, pero confiamos mas en nuestros criterios que la presencia de Dios en cada día de nuestra vida.
Que en esta navidad el Señor nos ayude a acercarnos a El, a aprender a descansar mas en El.