´DICHOSO EL QUE NO SE SIENTE DEFRAUDADO POR MI´. Mt 11,6
Esta frase es pronunciada por Jesús cuando unos enviados de san Juan Bautista, fueron a preguntarle si era Él el Mesías. Entonces Jesús después de realizar algunos milagros enfrente de ellos, les dice ¨dichoso el que no se siente defraudado por mi¨.
El Señor habló y habla no solo a través de palabra audible, sino también a través de su actuar, de su ejemplo.
Aunque las cosas tomen un giro inesperado en nuestra vida, Dios está siempre aquí, ahora, dándonos la oportunidad de crecer y conocerlo un poco más en la prueba, en la duda, en la incertidumbre. También ha actuado en nuestras vidas, y lo sigue haciendo a su manera y en su tiempo.
Dios siempre se manifiesta en nuestras vidas, en la enfermedad, en la provisión y a pesar de su eterna presencia, llegamos a escandalizarnos del actuar del Señor cuando demora en su respuesta, y más si es completamente diferente a lo que esperamos. Se nos olvida que es el Dios Altísimo que tiene el absoluto control de todo, que nada se mueve sin que Él lo permita, que trabaja todo en conjunto para nuestro bien. Es el Dios dueño de la tierra y todo cuanto contiene, el dueño del universo y los que en él habitamos.
Cuando aconsejamos a nuestros hermanos que confíen, que esperen, que tengan paciencia, a veces solo es un consuelo del diente al labio, no procede de nuestro corazón, es tratar de quedar bien con la persona porque cuando nos toca a nosotros comenzamos a cuestionar a Dios.
Venzamos con la ayuda del Espíritu Santo esos momentos de duda, es un trabajo de todos los días y el ganar confianza en Dios es un pasito cada día.
Él es el Señor, no sigamos buscando ni esperando en el mesías auto fabricado. Esperemos en esos misteriosos caminos que Él tiene de manera personal para cada uno de nosotros y dejémonos sorprender por el mismísimo Creador y Dueño del universo.