CAMINANDO DE LA MANO DEL SEÑOR.

Pienso en esos cuarenta años que Israel pasó por el desierto y me doy cuenta de que
cada día es una hermosa oportunidad de tropezarnos con Dios, es esa chispa que nos llena de admiración cuando de repente en un preciso instante, comprendemos porque aquella puerta se cerró o porque no se ha abierto todavía, el porqué de aquella experiencia que no entendimos y que posiblemente fue dolorosa.

Dios está presente siempre, conoce los planos de nuestra vida desde el inicio hasta la meta.

Permíteme Señor no soltarme de tu mano.

MI GRANITO DE ARENA

Siendo una persona diabética y además teniendo marcada tendencia hacia todo lo que esté cargado de carbohidratos y azúcares, comprendí hasta hace poco que la lucha contra esta tentación permanecerá hasta que mi Señor lo permita de la misma manera seguiré cayendo en tentaciones hasta que Él lo permita.

Mientras tanto, enfrentar cada tentación de alejarme de los dulces y los carbohidratos, es una oportunidad de darme cuenta de mis limitaciones y que cada logro le pertenece única y exclusivamente al Señor. Así como también en cada lucha para no caer en la tentación es una oportunidad de ejercitar el músculo del dominio propio.
Pensaba que con solo pedirle a mi Señor que me ayudara a soportar, estaría recibiendo alguna fortaleza activada con un botón, qué lejos estaba….pero el Espíritu Santo, que no se cansa de mí, me hizo comprender que todas mis batallas, de cualquier índole, ya habían sido ganadas por Dios, que estaban esperando únicamente por esa parte mía que me tocaba poner: mi resistencia.
Recordé que después de habernos puesto la armadura de Dios para enfrentar el día malo, y después de haber vencido, tenemos que resistir.
¡GRACIAS SEÑOR!

DEJANDONOS GUIAR

Antes de que Dios nos trajera a este mundo, eligió algo para nosotros, posiblemente nos dió muchas opciones y no nos deja que tomemos decisiones solos.

Nos regala los dones espirituales que tenemos, nos los ha dado para equiparnos para lo que Él quiere que hagamos y de cómo quiere que empleemos nuestra vida.

No estamos aquí por accidente, nacimos antes de la fundación del mundo, nos eligió en Cristo, no por nuestros méritos ni por lo que haríamos, ni por lo que prometiéramos hacer, estamos aquí con un especial propósito.

ENFOCADOS EN LA GRACIA

En la vida estamos siendo constantemente etiquetados por las cosas incorrectas que hacemos, por las malas decisiones que tomamos, por los errores que cometemos o por cualquiera sea otra acción que permita que señalemos a otros y que otros nos señalen.

Dios no desea que nos enfoquemos en los aspectos negativos con los que hemos sido etiquetados por otros o con los que nos hemos auto etiquetado.

Ante las tres negaciones de san Pedro, Jesús le dió la oportunidad de reparar cada una de ellas, le dió la oportunidad de confirmar tres veces, el gran amor que le tenía.
Jesús en su inmenso amor e infinita misericordia que es nueva cada día, no se fue de este mundo, dejando a Pedro con la incertidumbre y la pena de aquella negación.
Dios no quiere que vivamos enfocados en nuestros errores, en nuestra falta de fidelidad, Él sabe que habrá muchos momentos en los seguiremos fallando en el test, que seguiremos cayendo en tentaciones y por en cada ocasión nos cubre con el manto de su Gracia.

Dios escogió con exactitud un tiempo y un espacio en este mundo para cada uno de nosotros y de la misma manera se hace presente.

Ayúdame Señor a no cargar el peso de lo que tu amadísimo hijo Jesús cargó sobre sus hombros al llevar aquel inmensamente pesado madero en forma de cruz, con todas nuestras actas de liberación.

LO TEMPORAL Y LO CELESTIAL

«Las cosas temporales sean para usar, las celestiales para desear. No puedes quedar satisfecho d cosa temporal, porque no eres creado para gozar de lo caduco».

SANTO TOMAS DE KEMPIS

ENTRE NOSOTROS

En un salmo el Señor nos asegura que siempre estará con nosotros, que nunca nos dejará ni nos abandonará.
No necesitamos sentir para saber que Dios siempre está con nosotros, los sentimientos además de ser traicioneros, son inestables, sujetos muchas veces a estados de ánimo.

Ayúdame divino Espíritu Santo, estar consciente de que Dios siempre está entre nosotros, y no sólo cuando a fuerza quiero que se manifieste haciendo lo que quiero.

¿ PORQUE DE UNA PRUEBA?

Pienso que así como cada prueba que es permitida por el Señor y que lleva mi nombre, así también lo son las bendiciones.
Cada prueba es una preparación atada a una bendición, una bendición preparada por Dios desde la eternidad, y antes de entregármela, necesita que tenga la suficiente y adecuada preparación para recibir y disfrutar en un cien por ciento de esa bendición y por eso pienso que cada bendición va precedida por su respectivo entrenamiento a través de una prueba.

Es como obsequiar a mi hija un carro, necesita pasar ciertas pruebas, para disfrutar de su carro, comenzando con la edad adecuada, algo que definitivamente lleva su propio tiempo y a nosotros nos toca poner paciencia, porque es algo que no podemos apresurar ni que depende de nuestra voluntad, debemos someternos a pruebas de manejo, conocimiento de reglas y leyes y todo lo que se nos exige antes de recibir una licencia que nos autorice el poder manejar.

Antes de que un atleta llegue en primer lugar en alguna competencia, el mismo san Pablo mencionó por todo el entrenamiento que tuvo que pasar. Esfuerzos, limitaciones, aplicarse a horarios y tiempos de entrenamiento cuando seguramente en determinados momentos deseaba quedarse en cama, o comer lo que no le era permitido.

Entonces, pienso, que si para nuestros logros humanos, para nuestros deseos, aceptamos como algo natural el esfuerzo, el atravesar situaciones difíciles, de la misma manera cuando vea que estoy en una situación difícil que desconozco, cuando a mi alrededor las voces de desánimo y principalmente la de satanás cuando susurre a mi oído las mil y una forma en que me dice que no soy importante para Dios….que no me escucha……que porque permite que puertas se cierren o que caminos se bloqueen….. he de recordar con la ayuda del Espíritu Santo, que no se cansa de mí, que una bendición está atada al final de la prueba.

Una bendición personalizada, que lleva mi nombre mucho antes de que yo existiera. Esa bendición ya tiene un lugar y un tiempo escogido con exactitud por mi Señor.

¡GRACIAS SEÑOR!
























LIMITACIONES

En mi caminar por esta vida, tuve la oportunidad de trabajar en un «call center» y cada día al entrar al edificio agradecía a Dios la bendición de un trabajo, principalmente donde no se me exigió experiencia en el ramo y donde se me dió la oportunidad de trabajar habiendo superado los cincuenta años.

Recuerdo que siempre pensaba que si mi habilidad de hablar el idioma inglés fuera tan natural como hablar el español, mi lengua nativa, sería imparable, estaría siempre en la cima…..
Una vez más hoy comprendo lo estúpidamente soberbia que fuí.

Ya no trabajo en ese rubro pero le agradezco al Señor la oportunidad que me permitió ver que lo que estaba haciendo era añorar algo que no tenía y en ese afán me estaba perdiendo la oportunidad de ver a Dios en acción a través de mis limitaciones. Pude disfrutar de estar en la cima y sé que fue únicamente por la voluntad de mi Señor. Esa limitación me ayudó a descubrir la grandeza de Dios en mi vida, a vivir en carne propia de cómo en mi debilidad se manifiesta su grandeza y sobre todo a agradecerle de cómo una limitación me mantiene alejada de la soberbia de confiar en mi propio entendimiento en no darle impulso a mi autosuficiencia.

GRACIAS MI SEÑOR POR TANTO AMOR.

EJERCITANDO LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO

Hemos sido inmensamente bendecidos con los dones del Espíritu Santo, muchas veces pensé, erróneamente, que los dones no estaban al alcance de todos y que algunos habían recibido dones que otros no.

Pero ahora, gracias al Espíritu Santo, sé que todos hemos sido bendecidos con sus dones, y cuando gracias a Él comprendí esta grandiosa bendición, comencé, no a pedir para recibir los dones, sino más bien a ser guiada y fortalecida para ejercitarlos, ya que los dones están en mi.

Consciente que en cuanto al don del dominio propio soy sumamente débil, y pidiéndole al Señor me ayude en el fortalecimiento de este don, he llegado a comprender que cualquier oportunidad de luchar con la tentación es una oportunidad de ejercitar el músculo del don de el dominio propio.

Gracias amado Padre y ayúdame a reconocer esas oportunidades y a recordar de llevar puesta tu armadura y después de haber vencido todo: R E S I S T I R

PROVISION ETERNA

Meditando en el milagro de las multiplicaciones de los peces y los panes, en la parte cuando Jesús le dice a Felipe que ellos van a alimentar a todas las personas que se encontraban, específicamente el momento en el que Felipe le dice que no sabe cómo va a hacer para lograr esa hazaña, Jesús le muestra que Él sí sabe cómo y qué va a hacer.

Jesús sabía lo que haría desde la eternidad, me encanta que esperó la confesión, la entrega, el sometimiento de Felipe que sin tanto rodeo le dijo que no sabía cómo hacer.
Es en ese preciso momento en el que reconocemos que sin el Señor no podemos, ni sabemos, en ese momento cuando lo dejamos ser Dios en nuestra vida.

El Señor nos hace sentar cada día sobre verdes pastos y lleva hasta cada uno de nosotros esa provisión que existe desde la eternidad y que existe mucho antes de que la necesidad aparezca.
Por eso cuando, más adelante ve la preocupación de los apóstoles por no llevar pan, los reprende y les recuerda en las dos ocasiones cómo todos nos saciamos y hasta sobras recogimos, cómo una necesidad había sido atendida mucho antes de que existiera.

Cada vez que experimento un asomo de preocupación ante la provisión que no veo, recuerdo esa vez, que tampoco había nada a la vista, recuerdo de las sobras que se recogieron. Y sé que cuento con un pedacito de sobra recogida en el canasto de mi corazón y que ese canasto está lleno de sobras hasta para cada necesidad mucho antes de que exista.

Recuerdo cuando el Señor dijo que se recogieran para que no se perdieran, y así mantengo viva esa orden, para que esas sobras no se estropeen, que no se hechen a perder en el olvido, sino que permanezcan vivas, permitiéndome llenar la necesidad que aún no existe.

¡GRACIAS AMADO SEÑOR!