UN HUEQUITO PARA MI
TE AMO SEÑOR JESUS
Gracias Espíritu Santo porque eres ese murmullo constante dentro de mí; porque no te cansas de mí, porque me dices si camine hacia adelante o que retroceda o que permanezca quieta.
Gracias amado Señor porque has guiado mi deseo de leer la Biblia y me has ayudado a guardar en mi corazón versículos que siempre han existido y que llevan mi nombre, y es así como siempre me consuelas cuando la nube de la incertidumbre, del desaliento, la ansiedad, comienza a asomarse sobre mi cabeza; porque respondes al asomo de una duda o de la incertidumbre; porque fortaleces mi armadura dando valor a mi voluntad y alejando el temor; porque me instruyes, aconsejas y guías.
Todo lo haces guiándome al versículo específico para cada momento de mi vida.
¡GRACIAS ESPIRITU SANTO!
Cuando Jesús nació, no jugó a ser humano. Él conoció la traición, tentación, dolor, tristeza, soledad, angustia, hambre, sed, rechazo, críticas, golpes, escupitajos……todo lo que cada uno de nosotros experimenta, y no todos experimentamos lo mismo, Él sí albergó en su carne todo sentimiento. Por eso nos entiende, nos consuela, nos da la fortaleza que necesitamos para resistir porque también ya cargó y venció esa tentación que nos hace caer.
Si la ansiedad está pasando sus vacaciones en nuestro espíritu, Jesús nos ha vestido con su paz, esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Si estamos pasando por una situación escabrosa, albergando incertidumbre, temor, Jesús ha calmado todas y cada una de nuestras tormentas.
Si la carencia física vuela como ave de mal agüero a nuestro alrededor, Jesús nos manda a sentar sobre pastos verdes y nos entrega una provisión que tiene preparada desde la eternidad, una provisión que no necesitamos ver para saber que existe mucho antes de que la necesidad exista y que se queda con nosotros en esas sobras que nos pide que recojamos para que no se desperdicien. Para que no se desperdicien en nuestro olvido, de que Él ya proveyó hasta para lo que todavía no existe.
¡GRACIAS AMADO JESUS!
Al meditar en una vasija de barro rota, comparo esa situación con las partes rotas de mis experiencias, cuando he tomado una decisión equivocada, cuando ante una irresponsabilidad he dejado pasar una oportunidad, cuando le he fallado a alguien, cuando perdí la oportunidad de hacer el bien que no hice…….cuando hay tantas cosas que me he reprochado….
Es entonces cuando puedo ver como tantas vasijas rotas, son restauradas por Dios, quien siendo el ALFARERO DIVINO restaura todo, como dice su palabra en Rm 8,28, nuestro Padre amado trabaja todo en conjunto para nuestro bien, y entonces hasta agradezco por todas esas vasijas que al ser restauradas por el ALFARERO DIVINO, puedo ver como al unir cada piececita, vuelven a unirse quedando sujetas por una red invisible que es la presencia, la esencia de mi Señor, es esa malla invisible que sostiene, restaura y le da un propósito a todo.
Recordando un ejemplo de un liquen adherido sobre una piedra que salía de la superficie de un lago, viene a mí un pensamiento de que para que ese pedacito de liquen, encontrara donde poder adherirse, para que ese pedacito de liquen encontrare el sostén en esa piedra que sobresalía, también esa piedra estaba sostenida sobre otra, y esa otra sobre otra que posiblemente se encontraba bajo agua. Y si continúo en descenso, sigo encontrando piedrecitas colocadas de manera estratégica prestando su servicio para llevar a la superficie la piedra original de la historia.
Así pienso que somos nosotros estamos aquí para el Señor y por el Señor, agradezcamos cada la día la oportunidad de que somos parte de su hermoso HAGASE, y que estando para Él y por Él permitimos que su obra siga su camino.
Agradezcamos la oportunidad de ser una piedrecita que está en su lugar sirviendo para el propósito del Señor.