Hablando nuevamente del acontecimiento en el que el general Naamán recibió su sanación, 2 Reyes 5, llama mi atención que el éxito de este milagro se completó cuando una jovencita que estaba a su servicio llevó la noticia del profeta Eliseo, quien podía devolver la salud a Naamán. También dentro de este tema, están los sirvientes que convencieron a Naamán de obedecer la instrucción del profeta.
Pienso que en esos momentos tan exactos realizaron la obra de «cirineos», ayudando a Naamán en la carga de su cruz, no callaron y de esta manera llegó a Naamán la indicación de obedecer.
No menospreciemos a esos cirineos a través de los cuales nuestro Padre nos manda su amor, alguna indicación, alguna guía. Ni callemos cuando el Padre nos utiliza para ser los cirineos de alguien más.
