CONFUNDIENDO NUESTRAS ESPECTATIVAS

En el libro 2 de Reyes, específicamente en el capítulo 5, se narra la historia del Naamán, un competente general del rey de Siria, quien ante su padecimiento de lepra, escucha consejo de ir a visitar a Eliseo, hombre de Dios, quien podría devolverle la salud.

Cuando llega donde el profeta Eliseo, éste le manda a decir con su sirviente que lo que tiene que hacer es bañarse siete veces en el río Jordán. No pareciéndole a Naamán la respuesta decide irse. Gracias a la intervención de sus sirvientes decide seguir las órdenes de Eliseo y al realizar lo prescrito por el profeta, recibe sanidad.

Pienso en todos eso momentos en los que he estado a punto de perderme de la presencia de mi Señor, porque al pedirle algo, sin dudar de que me escucha y si es su Voluntad, lo he de recibir, pero todo puede quedar a mitad del camino cuando lo que espero, lo espero de acuerdo a mis limitadas expectativas.

Dios no se rige por expectativas humanas, no se apura ante nuestra urgencia, Él tiene el absoluto control de todo, conoce y ve todo desde su perspectiva y sabe cuando estamos listos para recibir la bendición de su presencia.

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