DIOS SIEMPRE PRESENTE

He percibido de manera muy directa la Presencia de mi amado Padre en estos día que han pasado.
Hay versículos de su Palabra que en determinado momento el Espíritu Santo me guió para grabarlos en mi mente, y hoy años después estos versículo que son Promesas vivas de mi Señor, se hacen presentes en este mundo de vivos.
He pasado por momentos muy difíciles en donde el temor ascendió al grado de terror, en donde era abrazada por la incertidumbre, la ansiedad. Esto viene sucediendo más o menos desde octubre 2024 y en este trayecto aferrándome a las Promesas de mi Señor y recordando su presencia en mi pasado, poco a poco me dí cuenta como cada día va blindando mi corazón con su Paz, con esa Paz que sobrepasa todo entendimiento.

Me hizo estar atenta a tanto detalle pequeño en el que Él me decía que estaba conmigo, aprendí a no ocultar mis temores y mi incomprensión por lo que estaba pasando pero siguiendo el consejo de un sacerdote después de decirle que no entendía, que tenía miedo y sobre todo de que no sabía como iba a terminar esta situación, o como terminaría cada día, aprendí a decirle: «no sé cómo Señor, pero me fio de Tí……no se cómo Señor pero te agradezco que no estoy sola.

Me aferré mucho al salmo 107 y me ví en ese pueblo amado que sacó del desierto, me ví clamando ayuda en esos marineros que eran abatidos por un viento huracanado un viento que se generó a tu Voz, y una vez más recibí esa promesa de que me libraste de toda aflicción, de todo problema.

No termino de llegar a ese puerto deseado al que me conduces después de haber calmado las aguas, pero llegué en fé.

Aprendí que debo entregarte mi situación y aprender a disfrutar de la libertad absoluta que recibimos al entregarnos a Tu Santa Voluntad.

El día de ayer lunes 16 de marzo de 2026, recibí la confirmación de que habías cambiado mi pena, mi llanto en alegría, y algo tan espectacular que el salmo que se leyó afirma este cambio.

Señor ayuda a mi voluntad a tener siempre un «sí Señor» y que todo esto por lo que he pasado y sigo pasando que sirva para que pueda consolar a otros así como Tú lo haces siempre.

Tavés algún día cuente con respecto a esta tormenta, lo que sé es que vas conmigo en la barca, que contigo llego segura a cualquier puerto, recojo la bendición de mi pesca cada día y si la calma no ha llegado todavía en su totalidad es porque día a día me permites verte, refugiarme en Tí y mantener lleno mi tanquecito de la fe.

Gracias Señor













Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *