EL DEMONIO, LA CARNE Y EL MUNDO

«Apártate de mi malvado engañador, no tendrás parte alguna de mi, porque Jesús estará con migo como invencible capitán y tú quedarás confuso. Más quiero morir y sufrir cualquier pena, que consentir con tigo. Calla y enmudece; no te oiré más aunque más me importunes. El Señor es mi luz y mi salud. ¿A quién temeré? Aunque se ponga ante mi un ejército, no temerá mi corazón, el Señor es mi ayudador y mi redentor.

Otras veces conviene usar la fuerza y contradecir varonilmente el apetito sensitivo, y no cuidar de lo que la carne quiere o no quiere, sino trabajar sobre todo porque esté sujeta al espíritu
aunque le pese. y debe ser castigada y enfrentada hasta que esté pronta para todo lo bueno, y aprenda a contentarse con poco, holgarse con lo sencillo y no murmurar contra cosa alguna que le fuere amarga».

Santo TOMAS DE KEMPIS , «IMITACIÓN DE CRISTO».

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