ENTREGANDO EL LAPIZ AL SEÑOR

Un día meditaba en dos historias muy similares por no decir iguales ya que la raíz es la misma: LA TRAICION.
La primera historia es cuando Pedro negó conocer a Jesús, y no pienso entrar en detalles de que lo llevó a negar al Señor en momentos tan terribles por los que estaba pasando, ni tampoco lo juzgo, en repetidas ocasiones con mis actos he negado a mi Señor.
La otra historia es la traición de Judas que vendiendo la preciosísima humanidad de Jesús, lo entregó con un beso que no fue rechazado por el Señor. Tampoco pienso entrar en detalles respecto al asunto.
Mi idea es únicamente meditar en los dos finales de estos episodios:
Pedro entregó su lápiz al Dios Altísimo, para quien no hay imposibles, quien resucita a los muertos y trae a existir lo que no existe, para que escribiera el final de su historia. Tristemente Judas decidió terminar su historia a su manera.
Antes de cualquier decisión hagamos un paro y entreguemos nuestro lápiz al Señor confiando en la espectacular manera que el continuará y terminará nuestra historia.

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