ESPERANDO

Muchas veces buscamos acercarnos a Dios porque necesitamos resolver alguna situación. Hacemos el esfuerzo de pasar a la iglesia ¨en una carrerita¨, a veces invertimos en la compra de alguna veladora porque pensamos que es la clave para que nos den el trabajo tan esperado, otras veces iniciamos alguna novena esperando que milagrosamente nos llegue la provisión. Realizamos estos actos y tantos otros con la idea de un talvez…… talvez si hacemos esto, consigamos lo que pedimos.
Dios sabe desde la eternidad lo que necesitamos y conoce los deseos más profundos de nuestro corazón.
Necesitamos aprender a estar en constante comunicación con Dios, y esa comunicación se llama oración.
A través de la oración nos presentamos ante Dios tal cual y como somos, derramamos nuestro verdadero yo ante el Padre que nos conoce mejor de lo que nosotros nos conocemos. Sabiendo lo que necesitamos, lo que anhelamos, nos da la oportunidad de poner todo a sus pies, no dejemos este hermoso recurso como la última opción que tenemos, hagamos esta opción como el primer recurso y nos evitaremos tantas fatigas, tantas dudas, tanta incertidumbre.
A través de la oración en la que permitimos que nuestro corazón se desborde, llegamos a ese maravillo ¨clic¨ que nos pone en sintonía con nuestro Padre que nos conduce a esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Es cuando esa eterna espera con incertidumbre, con un talvez se convierte en certeza de un ¨sí¨ sabiendo que llegará a la manera y en el tiempo del Señor.
Dios concede nuestras peticiones en el momento que Él considera que debe ser y de acuerdo a su voluntad, nuestro requisito es creer y esperar en Él.

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