LA BENDICION DE LAS CAIDAS

Hasta no hace mucho cada vez que me sentía tan feliz de caminar derecha, en los caminos del Señor y de acuerdo al estándar establecido y aprobado por mi soberbia, al dar el siguiente paso caía nuevamente y la decepción y el remordimiento tomaban su lugar VIP en mi día a día. Hasta que con ayuda del Espíritu Santo, que no se cansa de mi, me hizo ver que mi decepción y mi dolor por haber caído atendían únicamente mi orgullo por no haberme mantenido con una A en mi prueba, con una estrellita en la frente de excelente hija de Dios, y al comenzar a comprender esto, comencé a darme cuenta que después de cada caída, tenia la hermosa oportunidad de volver a tomarme de la mano de mi Señor siempre extendida, siempre atenta y saber que es un Dios de oportunidades y que ama los nuevos comienzos, aprendí a rendirme a El, a tomarme nuevamente de su mano y a decirle, porque tu lo dices Señor, una vez mas. Y aprendí a disfrutar de ese inmenso amor y esa infinita sabiduría que es nueva cada día.
Entonces comencé a disfrutar mis caídas, no como pretexto para hacer lo que esta lejos de su voluntad sino cada caída después de luchar para no caer, y me di cuenta que la dicha, el gozo que siento ante su perdón es como cuando hemos estado enfermos o padeciendo algún mal, lo que sentimos cuando todo pasa es una felicidad que no podemos explicar en lenguaje humano es alcanzar esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que guarda nuestro corazones y nuestra mente en Cristo Jesús.
Sigo aprendiendo de mis caídas, y a esperar el poder levantarme.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *