¨Yo iré delante de ti, y aplanaré las pendientes, destrozaré las puertas de bronce y romperé las trancas de hierro¨. Is 45, 2.
Con la ayuda del Espíritu Santo podemos meditar en este versículo haciendo nuestra la Palabra de Dios dirigida.
Dios le habla a un rey pagano, igualmente pudo haber sido a un soldado, a un joven, a un padre de familia, a un recaudador de impuestos, sin buscar un sabio entendido o un calificado académico. Dios dirige cada día su palabra a gente común, a pecadores como todos nosotros, nos asegura que irá delante de nosotros. ¿Cómo no celebrar victoria en cada situación, sea cual sea el resultado inmediato, si Dios nos dice que irá delante de nosotros? Es luz en nuestro camino, guía nuestros pasos, dirige el camino, y es más su promesa va más allá cuando nos confirma que cuidará de nosotros, abriendo lo que se tenga que abrir, ya sean puertas de bronce o un camino por entre las olas.
Sigamos adelante, el mismísimo Dios dueño y creador del universo y nuestro amado Padre ilumina el camino, cuida que no tropecemos y abre puertas de oportunidades, rompe trancas de hierro que nos mantienen prisioneros en la enfermedad, en relaciones indebidas, en vicios, las trancas que nos impiden seguir prosperando, el impedimento de encontrar trabajo…….
Busquemos que puerta es demasiado pesada, busquemos que tranca nos impide seguir adelante y sometamos los anhelos y deseos más profundos de nuestro corazón al Padre y que se haga de a cuerdo a su voluntad y no a la nuestra, que se haga de acuerdo a su manera y en su tiempo.