INTERCAMBIO
Y a cambio, nos dio la vida eterna.
SU VIDA POR LA NUESTRA Y NUESTRA VIDA POR LA SUYA.
Cuando en el hermoso y victorioso día de ese domingo de resurrección, María Magdalena se encontró con la tumba vacía, no sólo encontró la tumba vacía, también encontró una entrada vacía, vacía de la roca que había sido colocada para sellar la tumba.
Se encontró con el puesto de guardia vacío, porque ante el temor de lo incomprensible huyeron, se encontró con los lienzos vacíos que habían guardado aquel divino cuerpo en su momento de descanso, se encontró con aquel santo sudario vacío que había guardado la cabeza y el rostro del Señor.
Dios no hace las cosas a medias, no sé cuanto más se puede encontrar en este hecho que estuvo, está y estará por la eternidad siempre vacío.
Pero tenemos una vida terrenal para pedirle al Espíritu Santo que nos guíe, que nos ilumine, que permita comprender y descubrir cada día la porción de Dios que nos espera, que no se termine el día habiéndonos perdido de esa presencia que lo llena todo, dejándo todo vacío.
Qué contraste que el día de mayor tristeza y dolor en la historia de la humanidad, también sea el día de la máxima victoria a través de todos lo tiempos, habidos y por haber.
Gracias Señor Jesús por haber guardado tu divinidad en un cuerpo humano, porque viniste a este mundo con el propósito de derramar tu sangre y entregar tu preciosísima vida por nuestra salvación.
Gracias Señor Jesús porque tomaste aquel madero inmensamente pesado en forma de cruz con todas nuestras actas de liberación, porque emprendiste aquel largo camino hacia el Gólgota, permitiendo a que el pecado se fuera adhiriendo a tu preciosísima carne, ese pecado que no perdió oportunidad y que ante el peso de su horror, te hizo caer en repetidas ocasiones y en toda te pusiste en pié. En una de esas ocasiones aceptaste la ayuda de Simón de Cirene, y sin importarte el incremento de burlas, nos dejas la enseñanza de que somos el cirineo de alguien, de que dejas cirineos en nuestro camino de quienes debemos aceptar y recibir la ayuda que nos mandas a través de ellos.
Gracias Señor Jesús porque alargaste tu agonía sufriendo dolores inmencionables colgado de la cruz, recibiendo contradicciones de gente mala, siendo golpeado por nuestro desprecio porque no eras el mesías tan tontamente fabricado por nosotros, porque no te reconocimos como el verdadero Mesías, y fue así como antes de entregar tu vida para nuestra reconciliación con el Padre, le pediste que nos perdonara porque no sabíamos lo que hacíamos.
Gracias porque nos entregaste a tu Madre como Madre nuestra, quien volvió a decir sí, siendo los causantes de tu pasión, de tu muerte y de su dolor.
Y cuando el último pecado estuvo adherido a tu preciosa humanidad, entregaste tu Santo Espíritu y tu humanidad se entregó a la muerte, muriendo contigo el pecado y nosotros.
Qué contraste que ante todo esto, fue el último paso para cantar y proclamar tu eterna victoria sobre el pecado y la muerte. Y ése y precioso tercer día en el que fuimos bendecidos con el bautismo de tu resurrección.
GRACIAS SEÑOR JESUS!!!!!!!
He aprendido que cuando el Señor dice algo una primera y una segunda vez, es como para confirmar que aquello es de poner mucha atención; Marta, Marta….. el llamado a Samuel que se repitió tres veces, cuando en sus enseñanzas repite al inicio un «en verdad….en verdad os digo…»; y así hay otros tantos episodios con este actuar del Señor.
Pero también en sus acciones, en los evangelios, logro fijar mi atención en dos sucesos muy importantes: en el milagro de la multiplicación de los panes y cuando ordenó a la tormenta que se calmara. Episodios relatados dos veces.
Hoy quiero enfocarme en la acción de calmar la tormenta, y creo que es para enseñarnos que así como tiene el control de todo, también nos enseña que cuida de todo, no importando las circunstancias, está siempre presente, por ejemplo en el episodio cuando despacha a los discípulos para que crucen al otro lado, y Él se retira a orar, siempre estuvo pendiente del movimiento de los apóstoles, no perdió de vista la barca y nos enseñó cómo cuida de nosotros y aunque no estemos pendientes de su presencia, Él sabe cómo y dónde estamos.
Llega a nuestra barca en el preciso momento y nos enseña que lo único que tenemos que hacer es mantener nuestra mirada fija en su Rostro, en el Rostro del Eterno YO SOY, aunque sintamos que nos ha olvidado o que mucho tarda, Él siempre nos ve y llega en el momento perfecto.
El otro episodio es cuando va en nuestra barca y al ir descansando, se desata una terrible tormenta, escucha nuestros gritos, afligidos, llenos de temor, gritos donde mostramos nuestra falta de confianza en Él. Pero nos permite ver que siempre va en nuestra barca, nos permite disfrutar de su eterna compañía, de llenarnos de Él cada día y sobre todo tenemos la oportunidad de verlo en acción, cuando permite que atravesemos la siguiente tormenta y que podamos ver cómo a una orden suya, todo se calma.
Nos permite verlo en acción y al verle calmar una tormenta, ya sea física o espiritual, esa acción nos permite sacudir el polvo que envuelve nuestra fe, nos permite recibir esa vacuna de fe que estamos necesitando.
El Señor nos presenta un todo de su presencia, nos enseña que siempre está pendiente de nosotros. Unos al no verlo, tarde o temprano lo recibimos en la barca, otros conscientes de su presencia en nuestra barca recibimos esa vitamina faltante en nuestr fe.
Siempre pendiente, siempre actuando.
Gracias Señor!!!!
Cayendo en la tentación, veo a Satanás celebrando y riendo de mi caída, veo mi orgullo propio llorando por no haber podido resistir y haberme fallado, veo mi soberbia revolcándose de ira por no haber tenido la oportunidad de alardear de mi fortaleza sostenida en mis propios esfuerzos y como punto brillante sobre todos los anteriores, veo mi corazón inmensamente agradecido, celebrando la oportunidad de tener un Padre Todopoderoso que ama los nuevos comienzos, las nuevas oportunidades y que me permite tomar su Mano siempre extendida, ponerme en pie, recibir su inmenso amor y su infinita misericordia que es nueva cada día y decir : una vez más mi Señor, porque Tú lo dices, y ponerme en pié.
Gracias amado Padre!!!!!!
A. W. Tozer escribió:
«Un verdadero cristiano es un número extraño de cualquier manera. Él siente amor supremo por UNO que ni siquiera ha visto, conversa de manera familiar cada día con ALGUIEN a quien no puede ver, espera ir al cielo gracias a la acción de OTRO, se vacía a sí mismo para ser lleno, admite que está equivocado para poder aceptar de que está en lo correcto, se rebaja para ser exaltado, su fuerza se presenta cuando es débil, es más rico cuando es pobre, e inmensamente felíz cuando sufre. Muere para poder vivir, se despoja de lo que tiene para poder tener, da lo que tiene para estar lleno, ve lo invisible, escucha lo inaudible y entiende todo lo que está arriba del conocimiento.»
Soy una persona que padece de diabetes, y antes de padecerla, pensaba y decía»si algún día me diagnostican con diabetes, seguramente me muero….» porque he sido una persona adicta al azúcar, a los carbohidratos y he comido hasta hartarme, desde que amanecía y abría mis ojos iniciaba mi día con pura azúcar hasta terminar mi día.
Hoy después de vivir alrededor de tres años y medio con este padecimiento, he aprendido como siendo una enfermedad, es una verdadera bendición.
Tengo la oportunidad cada día de ofrecer los achaques físicos y mentales que atravieso con esta enfermedad, tengo la oportunidad de ir conociendo a Dios como en realidad Él es y no como yo lo había auto fabricado, tengo la alegría de poner a su disposición los malestares y darles la utilidad de ofrecerlos por la salvación de las ánimas del purgatorio, de las almas pecadoras, de las almitas olvidadas; y aprendiendo a identificarme con mis hermanos que son presa de las fortalezas demoníacas de la glotonería y de la gula, incluyéndome también.
Estoy viviendo en mi carne lo que en una ocasión Job dijo: «nos enfrenta a lo que más tememos…», y estando en esta situación ¿qué es lo que descubro? que aquí está el Señor para darme la fuerza que necesito.
Le doy gracias cada día porque puso sus ojos en mi carne para llevar esta enfermedad y con la guía del Espíritu Santo, me considero una persona sana, que necesito llevar esta enfermedad para que mi carne sea una constante oración y alabanza para mi Señor.
En este caminar, voy recibiendo tantas revelaciones y momentos de la presencia de mi Padre que si no la padeciera, no habría tenido la oportunidad de acercarme más a Él.
Ayúdame Señor a seguir descubriéndote hasta en los momentos que no entiendo, que me afligen, que alteran la estabilidad de mi día.
Gracias mi amadísimo Señor!!!!!