Cada uno de nosotros somos perseguidos cada día, y no necesariamente de manera física, somos perseguidos a través de nuestras tentaciones, de nuestros pensamientos, de nuestro malos deseos… somos bendecidos a través de estas persecuciones porque tenemos la oportunidad de tomar nuestra cruz, abrazala y así heredaremos el reino de Dios Lc 14, 25-27.
Somos bendecidos por ser perseguidos por buscar la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos, Mt 5, 10