¡QUE TISTEZA!

Pienso en el pasaje en que los fariseos, una vez más juzgan a Jesús, cuando deciden matarlo, me da tristeza cuando también me reflejo en sus acciones, en sus juicio y estando consciente de sus obras en mi vida, las utilizo para reclamar y exigir que me atienda….de verdad que tristeza.

Vengo también a ser parte de aquellos gerasenos que abiertamente le pidieron que te fuera, que preferían sus bienes materiales.

Qué ceguera Señor, que aún mencionado tu Divina Presencia en nuestra vida, intentamos desecharte con nuestras acciones.

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