Una parte de los evangelios que siempre cautivó mi atención, es cuando después de una de las multiplicaciones de los panes, Jesús escucha nuevamente a sus discípulos preocupados porque no habían llevado pan. Entonces detiene su camino, se da vuelta y amorosamente los amonesta haciéndoles recordar las dos ocasiones en las que multiplicó el pan y los peces y recalca, me pareció a mi, las sobras que recogieron y los canastos que llenaron con ellas. Y cuando les dice ¨…y aun no entienden…¨ me quedó como sonando ese comentario de mi Señor.
No entendemos el qué?
Y con la ayuda del Espíritu Santo cada día aprendo a entender un poco más, y qué entiendo? algunas cosas hasta ahora y las voy entendiendo de acuerdo a la voluntad de mi Señor.
1. Cuando nos estrega esa provisión lo hace después de que como Felipe nos rendimos ante Él, confesando que no sabemos lo que vamos a hacer. Y es en ese momento que Él nos enseña que Él si ya sabe lo que va a hacer, que lo sabe desde antes de mandarnos a sentar sobre pastos verdes, lo sabe porque ya lo hizo desde la eternidad y es así como sabiendo exactamente el lugar en el que nos hallamos sentados, llega hasta donde estamos con una provisión muchos más de lo que podamos desear y necesitar y después de que hemos sido saciados, nos pide que recojamos las sobras para que no se desperdicien. Toda necesidad ya fue cubierta aun cuando no existe.
2. Esa preciosa explicación ¨para que no se desperdicien¨ es una manera de decirnos, para que no se pierdan en el olvido, para llenemos el canasto de nuestro corazón con esas sobras donde hay una pedazo para cada necesidad aun cuando la necesidad ni si quiera existe. Ya fue atendida por nuestro Señor desde la eternidad, y al tener presente esas sobras sabemos que estamos cubiertos ante cualquier necesidad aunque esta no exista todavía. Recordar que esas sobras están en el canastito de nuestro corazón.
3. Entiendo que cada pedacito de esas sobras es un pedacito del Señor vivo en nuestra vida. Cada pedacito de sobra es un pedacito de Jesús con nosotros.
Cada día al recordar las sobras que están en el canastito de nuestro corazón ya hizo su trabajo de suplir cualquier necesidad.
Cada día espero entender un poquito más, y sé que será en el tiempo y a la manera de mi Dios.