Recordar los momentos del pasado, en que Dios nos ha animado con la evidencia de su fidelidad, podemos afrontar el futuro con valentía, sabiendo que no estamos solos.
Esos momentos son valiosas fuentes de confianza que Dios nos da así como también las palabras de aliento de un amigo, de un desconocido, una bendición inesperada que llega justo en el momento más difícil, el impacto de leer un versículo cuando más se necesita.
Dios conoce nuestras dudas, nuestros pensamientos tortuosos y ataca para debilitarlos.
¡GRACIAS SEÑOR!
