ORACION
YouVersion BIBLE APP
Este día al llegar al cuarto misterio de la luz : La Transfiguración de Jesús» vino como una pequeña respuesta a mi pregunta frecuente del porqué se transfiguró el Señor.
Siendo Dios en toda su forma humana, posiblemente, tenía asuntos que tratar de manera muy personal con Elías y con Moisés. Y pienso que de esa manera, quedó claro que en esta tierra se manifestó con todo su esplendor humano. Me hizo reafirmar mi agradecimiento que siendo Dios, guardó su divinidad en un cuerpo humano desde su nacimiento hasta su muerte; y eso, es un tapón en la boca de todo aquel que dice, que Él soportó todo lo que padeció porque era Dios. Sí efectivamente Jesús es Dios,pero debemos tener muy claro que aquí en la tierra fue cien por ciento hombre, que tuvo hambre, sed, sufrió persecución y traición, tuvo que moverse de lugar para evitar el daño que se le quería hacer, lloró ante la pérdida de un amigo, sintió tristeza de muerte y cualquier otra situación por la que estemos pasando, Él la atravesó primero.
No hay excusa, Él mismo nos dice que venció el mundo. ¿Y cómo lo hizo?….en su condición humana.
Entonces si Él hubiera caminado entre nosotros como Dios, ese brillo que contemplaron los apóstoles que lo acompañaron, hubiera estado presente en su vida terrenal. Lo hubiéramos reconocido adorado guiados por lo que nuestros ojos físicos hubieran visto.
Talvés por eso también les advirtió a Juan, Pedro y Santiago que no comentaran el evento hasta que Él hubiera padecido, porque quizás no estábamos preparados para esa confirmación de que es verdadero Dios y verdadero Hombre.
«De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de los cielos». Jn 3,3
Al nacer de nuevo y dejando atrás todo lo que nos ata a las satisfacciones momentáneas de nuestras pasiones, cortando los vínculos que nos atan a la carne, es cuando comenzamos una lucha diaria entre nuestro espíritu y la carne.
Naciendo de nuevo y apoyados en el Espíritu Santo, porque solos no podemos enfrentar esta batalla de todos los día, comenzamos a detestar todo aquello que en un tiempo hicimos sin sentir el más mínimo remordimiento, actuábamos de la manera más normal…..pero ahora, al nacer de nuevo logramos ver esa sutil separación entre el bien y el mal, nos alistamos cada día con la artillería espiritual con la que el Señor nos va fortaleciendo, nos ponemos la armadura de Dios para enfrentar y resistir el día malo.
No habiendo nacido de nuevo no podemos anhelar ese otro camino, el camino verdadero, que carnalmente no podemos ver y mucho menos anhelar.
Acompáñame Señor Espíritu Santo es esta batalla diaria entre el espíritu y la carne.
Dios en su inmenso Amor y en su infinita Misericordia que es nueva cada día, nos ha rodeado de una intercesión viva que nos acompaña cada día, una intercesión que nos rodea que nos viste por completo.
Imagino al Señor Jesús en mi barca, como cuando iba con sus discípulos y atravesaron una fuerte tormenta y me doy cuenta que ese Jesús en su forma humana va conmigo en mi barquita, ese Jesús humano que conoció la traición, que lloró ante la muerte de un amigo, que sintió una tristeza de muerte, que sintió hambre, enojo, descontento, desconsuelo y experimentó la mismísima muerte a la que venció……ese Jesús es el que ya se hizo cargo de todas y cada una de mis tormentas y que en su forma humana intercede ante el Padre en su condición humana.
También el Señor Espíritu Santo, intercede ante el Padre con sonidos intangibles, presentando lo que hay en nosotros que no tiene traducción en palabra humana, intercede por lo que ni siquiera nosotros somos consientes de que llevamos.
Entonces qué belleza sabernos protegidos de todas maneras y en todas formas, por dentro, por fuera, por lo que vemos, por lo que no vemos……..
Tenemos una intercesión viva y constante que cubre cualquier aspecto de nuestra naturaleza.
¡GRACIAS AMADO PADRE!
Ante la frecuente caída que he experimentado en mi lucha por resistir a los alimentos prohibidos por ser diabética y la caída frecuente a controlar los tamaños de mis porciones, uno de estos días le pregunté al Señor que más necesito hacer, no entendía el porqué algunas veces presentaba fuerte resistencia, cuando otras ni me acordaba de toda la artillería espiritual que mi Padre me ha entregado.
De verdad que por un momento estuve a punto de abrir la rendija para que el diablo una vez se adueñara de mi voluntad haciéndome creer que siempre sería igual, que nunca cambiaría, que Dios un día se cansaría de mí.
Pero una vez más el Espíritu Santo, que no se cansa de mí, me recordó que en mi resistencia tengo que ir un día a la vez, y en cada día debo ir paso a pasito. Que no solamente debo resistir sino que también me debo alejar. Una vez escuché en un sermón del Dr. David Jeremiah que la mejor arma para huir de la tentación es tener un par de Adidas.
Llevo dos días probando este nuevo armamento y he disfrutado mucho el darme cuenta del pasito que logro superar, gracias a la fuerza del Espíritu Santo y de agradecer la bendición de verlo actuar en mi vida.
GRACIAS SEÑOR
Cuando medito en la pasión de nuestro Señor Jesucristo y gracias a la iluminación del Espíritu Santo, que no se cansa de mí, voy comprendiendo y descubriendo nuevos pedacitos que antes pasé por alto.
Hoy me detuve en ese momento en el que el Señor Jesús alargó su agonía clavado en la cruz con el propósito de darle chance al pecado de seguir adhiriéndose a su carne. Imagino ese extra de tiempo el profundo dolor de estar colgado del madero, recibiendo esas miradas de reproche y contradicciones de gente mala y sobre todo me da mucho pesar todos los pensamientos ofensivos que recibió de nuestra parte porque no resultó el fantoche de mesías que nos habíamos auto fabricado, no reconocimos al verdadero Mesías, quien antes de terminar con el plan de entregar su vida que nos redimió con el Padre, intercedió para que nos perdonara porque no sabíamos lo que hacíamos. Y ese preciso momento me llena de tristeza y llego a comprender que en mis acciones cuando lo que veo no es lo que deseo, cuando no es lo que yo espero, veo como mis deseos bajo la perspectiva humana se imponen ante la presencia de un Mesías que intercede por mí, un Mesías que trabaja en lo oculto para mí, un Mesías cuyos planes están por encima de los míos como están lo cielos por encima de la tierra, un Mesías que me pide que suelte a lo que me aferro para recibir lo que tiene para mí.
Perdóname Señor por también estar a los pies de la cruz insultándote con mis pensamientos y muchas gracias por hacerme dar cuenta de mi ofensa.
Ayúdame y sigue guiando mis pasos.
¡GRACIAS SEÑOR!
En los momentos de incertidumbre, en los que no entendemos por lo que estamos pasando y a veces en los sufrimientos, tenemos la oportunidad de percibir a Dios teniendo el absoluto control de todo, tenemos la oportunidad de llenarnos con su acción al calmar cualquier tormenta por la que estemos atravesando.
Cuando Jesús subió a la barca en que se encontraban los apóstoles, ordenó calma a la tempestad, enseñándome a no apartar la vista de su rostro, a tener los ojos fijos en el eterno YO SOY, ya que así les recordó a los apóstoles antes de subir «no teman soy yo…»
También me enseña que va con migo en su forma humana en mi barca, y que si permite que atraviese una tormenta, es para enseñarme que va conmigo, que ya calmó esa tormenta desde la eternidad y que si me permite vivirla, es para ver como actúa ante cualquier tormenta, es un regalo para sacudir el polvo de mi fe y recibir una nueva dosis de fe. Va en mi barca y si yo voy en la barca es para llegar a la otra orilla o para recoger mi provisión de peces. Entonces si va conmigo, llegaré salva a la otra orilla y recogeré la bendición de mi pesca.
¡GRACIAS SEÑOR!
En una ocasión en la que san Pablo le pidió al Señor que lo librara de un aguijón que llevaba en su carne, la respuesta del Señor fue que con su Gracia le bastaba, porque en la debilidad se manifestaba su Grandeza. Luego san Pablo comprendió cuando afirmó que cuando era débil era cuando era fuerte pues en su debilidad se perfeccionaba el poder de Dios.
A través de padecer de diabetes, y siendo exageradamente tendenciosa a lo dulce y a caer en la glotonería, me es muy difícil mantenerme dentro de mis límites, y ante mi debilidad he caído muchas veces en la tentación de la comida. Comencé a buscar a través de la Palabra, cómo podría vencer esos momentos en los que mi voluntad fallaba, y el Señor en su inmenso amor hizo llegar lecturas y prédicas que me enseñaron que cada tentación es una oportunidad para fortalecer mi músculo del dominio propio, pero las caídas siempre se dieron y seguramente se seguirán dando. Pero hoy ante cada caída sigo buscando en la Palabra de mi Señor el armamento, las estrategias para seguir poniéndome de pié, tomada de la mano de mi Padre y lo más hermoso que en esta búsqueda, realizada gracias a mi debilidad, estoy conociendo a un Dios que no conocía, Él, en su inmenso amor se ha ido manifestando de formas tan extraordinarias, como solo Él sabe hacerlo. Y entonces vino a mi mente que a través de mi debilidad se manifiesta su grandeza, que a través de mi debilidad se perfecciona su Poder.
¡GRACIAS PADRE AMADO!